El domingo 18 de octubre, cientos de habitantes de la zona metropolitana de Guadalajara se congregaron en el centro histórico para una segunda jornada de reclamo por agua limpia. La marcha, iniciada en el Parque Revolución, se dirigió hacia el Palacio de Gobierno y el Congreso del Estado, donde grupos identificados como el «Bloque negro» lanzaron bombas molotov y prendieron fuego a dos de las puertas principales del Congreso.
Según informó el gobernador Pablo Lemus la mayor parte del recorrido transcurrió sin incidentes, pero al llegar al corazón de la ciudad alrededor de la 1:30 p.m., cerca de 300 manifestantes permanecieron en el Centro Histórico y comenzaron a arrojar artefactos incendiarios contra los accesos del poder legislativo y judicial. El fuego consumió rápidamente las puertas, dejando restos carbonizados y poniéndolas en completo estado de ceniza.
Detenciones y respuesta policial
En la tarde del mismo día, la administración estatal anunció la captura de cinco individuos que viajaban en una camioneta robada cargada con bidones de gasolina. Las autoridades los consideran presuntos responsables del incendio del Congreso y del Palacio de Justicia. Las personas detenidas fueron trasladadas a la Fiscalía, que continuará indagando sobre su posible vinculación con los actos vandálicos.
Ante la creciente tensión, efectivos de la policía estatal y federal se presentaron en la Plaza de Armas con pancartas que leían «No confrontación» y «No peleemos, también somos ciudadanos». Sin embargo, la comunidad denunció la presencia de grupos encapuchados que, según testigos, incitaron a la violencia, robaron tiendas y dañaron vitrinas y cámaras de vigilancia. La CNDH ha solicitado que se evite el uso excesivo de la fuerza, mientras la Fiscalía investiga a 17 agentes por presunto abuso durante la protesta del 11 de octubre.
Apoyo de Guillermo del Toro y la demanda ciudadana
En paralelo, el Festival de Cine de Morelia sirvió de escenario para que el cineasta jalisciense Guillermo del Toro cediera la palabra a estudiantes de la Universidad Panamericana. Los jóvenes denunciaron la presencia de agua negra y maloliente en sus hogares, citando casos de irritaciones cutáneas e intoxicaciones. Del Toro respaldó la recolección de firmas para revocar el mandato de Lemur y pidió a los medios que difundan la problemática hídrica.
Las reivindicaciones principales de los manifestantes incluyen:
- Abastecimiento de agua potable en la zona metropolitana.
- Investigación de los abusos policiales ocurridos el 11 de octubre.
- Respeto al derecho de reunión y expresión sin represión.
Las protestas del 11 de octubre reunieron alrededor de 10,000 personas y fueron marcadas por el uso de gases lacrimógenos, chorros de agua y decenas de detenciones. Tanto la ONU como la CNDH han abierto investigaciones por presunto uso desproporcionado de la fuerza.
Medidas gubernamentales y llamado a la ciudadanía
Ante los incidentes, el gobierno de Jalisco ha solicitado la colaboración de la población para identificar a los responsables de los actos vandálicos. A través de sus redes sociales, se han puesto a disposición números telefónicos y extensiones para recibir denuncias anónimas. La intención es esclarecer la participación del supuesto «Bloque negro» y evitar futuras escaladas de violencia.
Por otro lado, las autoridades estatales y la Comisión Nacional del Agua (Conagua) programarán una reunión técnica para definir obras de infraestructura hídrica que busquen solucionar la escasez y la contaminación del recurso. El diálogo entre el poder ejecutivo, legislativo y la sociedad civil se plantea como paso indispensable para lograr una solución sostenible.
Mientras tanto, la ciudadanía de Guadalajara continúa exigiendo respuestas, con consignas que retumban en la Plaza de Armas: «Lemus, da la cara» y «Queremos agua limpia». El clima social permanece tenso, y el futuro de la gestión del agua en la región dependerá de la capacidad del gobierno para atender las demandas sin recurrir a la represión.



