En la madrugada del 9 de octubre, el Cuerpo de la Guardia Revolucionaria Islámica (CGRI) informó haber derribado al buque NV Sunshine un gigante del transporte de gas licuado de petróleo (GLP) bajo bandera de NatWest. Según el comunicado oficial, el navío intentó cruzar una ruta que Teherán califica como «ilegal» al sur del estrecho de Ormuz provocando un incendio masivo en la sala de máquinas y en el sistema de propulsión. Las autoridades iraníes no revelaron el número de víctimas ni el tipo de armamento empleado, manteniendo el enigma sobre la magnitud del daño material.
Extensión de la amenaza más allá del estrecho
Tras el ataque, la Guardia Revolucionaria emitió una advertencia explícita: las operaciones contra buques considerados infractores ya no estarán circunscritas al paso de Ormuz. Un portavoz afirmó que cualquier embarcación que navegue por una ruta no autorizada será perseguida en toda la región y recibirá un castigo inevitable. Además, reiteró que Irán mantiene el control de la gestión del estrecho y que no tolerará la presencia de fuerzas extranjeras, señalando en particular a las operaciones estadounidenses como una provocación.
Repercusiones regionales y contexto internacional
El incidente se produce en un momento de escalada de tensiones marítimas. La agencia británica de monitorización de comercio marítimo (UKMTO) ha registrado una decena de incidentes con buques en Ormuz desde el 29 de septiembre, varios de ellos con proyectiles de origen desconocido. Tehran atribuye esta inestabilidad a la presión de Estados Unidos acusándolo de forzar a compañías navieras a emplear rutas que el gobierno iraní considera prohibidas. Además, el CGRI amenazó con sancionar a las empresas que se «dejen engañar» por Washington y a los buques de compañías «infractoras». Durante la guerra Irán había cerrado el estrecho como medida de presión, mientras EE.UU. respondió con un cerco naval sobre puertos y embarcaciones iraníes.
Respuesta oficial del CGRI
El comunicado oficial, recogido por la agencia Tasnim, subrayó que el ataque al NV Sunshine fue una acción de legítima defensa contra una navegación que, según Teherán, violaba la soberanía iraní. No se dieron cifras de muertos ni heridos, y el tipo de arma utilizada no se especificó. Sin embargo, la amenaza de ampliar la zona de acción sugiere una estrategia de disuasión que podría afectar a rutas comerciales críticas, incrementando la incertidumbre para los operadores marítimos en una zona ya de por sí volátil.



