El Instituto Nacional Electoral (INE) ha decidido, una vez más, modificar su imagen corporativa. Apenas dos semanas después de sustituir el tradicional rosa mexicano por una paleta lila, la Junta General Ejecutiva aprobó un nuevo manual que sitúa al gris como color dominante. El cambio pasa a regir a partir del viernes y será obligatorio tanto en la sede central como en la red descentralizada de oficinas del organismo.

Razones que impulsan la adopción del gris

Los responsables del instituto justifican la decisión remiténdose a los valores de neutralidad e imparcialidad que deben caracterizar a la autoridad electoral. Según los argumentos presentados, el gris, con sus múltiples tonalidades, transmite una sensación de sobriedad y distancia de cualquier afiliación política. En contraste, el lila había generado controversia al asemejarse a los colores oficiales del Gobierno de la Ciudad de México y de algunos partidos, lo que provocó críticas en redes sociales y cuestionamientos internos.

Detalles del nuevo manual de identidad

El documento aprobado en la sesión extraordinaria del 24 de septiembre establece una paleta que incluye varios matices de gris: gris claro, gris medio, gris oxford y un gris «cálido». Además, mantiene los tonos neutros ya presentes en la identidad anterior, como el beige, el blanco y el negro. La normativa indica que el logotipo del INE deberá presentarse con el nombre en gris oxford y el imagotipo en gris claro, mientras que el beige podrá usarse como color secundario en materiales complementarios.

Cuestiones internas y presupuestarias

Durante la misma reunión, el titular del Órgano Interno de Control, Víctor Hugo Carvente Contreras planteó dudas sobre la rapidez del proceso y señaló incongruencias en el proyecto, entre ellas errores en la numeración y en los códigos cromáticos. También solicitó información sobre el impacto económico del cambio, preguntando si la medida resulta compatible con los principios de austeridad y eficiencia. Por su parte, el coordinador nacional de Comunicación Social, Sergio Uzeta aseguró que se atendieron los señalamientos del Órgano Interno y que el objetivo es lograr una comunicación institucional coherente y reconocible.

Implicaciones operativas

Con la nueva directriz, la paleta lila aprobada el 9 de septiembre queda sin efecto, apenas un día antes del inicio del proceso electoral 2026-2027. Todas las piezas gráficas, señalizaciones, papelería y plataformas digitales deberán actualizarse para cumplir con la normativa gris. El INE ha confirmado que el cambio será implementado de forma inmediata, sin necesidad de periodos de transición, y que la obligatoriedad se extiende a todos los niveles de la organización.

Reacciones externas

La decisión ha sido recibida con alivio por algunos sectores que consideraban que el lila podría ser percibido como una señal de “ajolotización” del instituto. Sin embargo, observadores políticos advierten que el uso del gris no garantiza la ausencia de percepciones partidistas, pues la simbología de los colores puede ser interpretada de distintas maneras según el contexto. En cualquier caso, el paso al gris representa un intento visible del INE de distanciarse de cualquier vínculo estético con autoridades locales o partidos.