En un desarrollo que ha encendido las alarmas en la industria ganadera, las autoridades estadounidenses han confirmado la presencia del gusano barrenador del Nuevo Mundo en el sur de Texas. Este hallazgo, el primero en casi 60 años, ha llevado a la implementación de medidas urgentes para evitar su propagación.
El gusano barrenador es un parásito que puede causar graves daños a los animales, incluyendo ganado, fauna silvestre y mascotas. Su detección en un ternero de tres semanas en LaPryor, Texas, ha llevado a la activación de una zona de cuarentena de 20 kilómetros, donde se ha prohibido el movimiento de animales sin inspección previa.
Un hallazgo que reactiva viejos temores
La última vez que se registró un caso de gusano barrenador en Texas fue en 1966. Antes de su erradicación en la década de 1970, este parásito causó pérdidas millonarias a la industria ganadera. La reapariencia de la plaga en Centroamérica y México a finales de 2026 había puesto en alerta a las autoridades, que desde entonces han mantenido una vigilancia estrecha en la frontera.
La secretaria de Agricultura, Brooke Rollins, informó que el caso fue detectado en un ternero de tres semanas de edad en LaPryor, una localidad ubicada a unos 80 kilómetros de la frontera con México. El veterinario estatal, Bud Dinges, estableció inmediatamente una zona de cuarentena para evitar la propagación del parásito.
Medidas de contención y prevención
Para combatir esta amenaza, el Departamento de Agricultura de Estados Unidos (USDA) ha reactivado una estrategia que ya fue exitosa en el pasado: la liberación de moscas estériles. Estas moscas se aparean con las hembras silvestres e impiden que los huevos eclosionen, reduciendo así la población del parásito.
Además, el USDA ha destinado 21 millones de dólares para reconvertir una planta en el sur de México y ha abierto un centro de dispersión de moscas estériles en Texas. También se está construyendo una fábrica de 750 millones de dólares para producir moscas estériles y se han instalado 8 mil trampas para moscas en la frontera. Hasta ahora, se han analizado más de 58 mil muestras y 19 mil animales silvestres.
Riesgos y precauciones
El gusano barrenador puede afectar no solo al ganado, sino también a la fauna silvestre, mascotas e incluso seres humanos en casos poco comunes. Las larvas de la mosca se alimentan de tejido vivo, lo que puede provocar infecciones graves e incluso la muerte si no se atiende a tiempo.
Las autoridades han aclarado que no representa un riesgo para los alimentos y que el ternero infectado debería recuperarse con atención veterinaria adecuada. Sin embargo, han hecho un llamado a los ganaderos y dueños de mascotas para que respeten las restricciones y eviten el movimiento de animales en la zona de cuarentena.
Antecedentes y contexto
Antes de este caso, el brote más reciente ocurrió en los cayos de Florida en 2016, principalmente en venados, y fue contenido en un año. En 2026, se confirmó un caso humano en Maryland relacionado con un viaje a El Salvador, sin contagios secundarios.
La mosca del gusano barrenador del Nuevo Mundo es un parásito tropical que, décadas atrás, afectaba al ganado en el clima cálido del sur de Estados Unidos. Su control se mantuvo en Panamá hasta finales de 2026, cuando resurgió. Las hembras de esta mosca depositan sus huevos en heridas abiertas o membranas mucosas, y sus larvas pueden causar infestaciones graves.
La secretaria Rollins enfatizó que no hay razón para creer que esta incursión derivará en el establecimiento de la plaga en el país. Sin embargo, las autoridades continúan vigilando la situación de cerca y han prometido mantener informada a la población conforme avance la vigilancia sanitaria en la región.
