En medio de un escenario de alta montaña y condiciones climáticas extremas, la búsqueda de tres montañistas peruanos desaparecidos en el nevado Huascarán, en la región Áncash, ha entrado en una nueva fase. Alejandro Ugarte, Saúl Mendoza y Artidoro Salas fueron reportados como desaparecidos el 14 de julio, tras perder la ruta de descenso en uno de los tramos más peligrosos de la montaña más alta del Perú.
Las familias de los montañistas han contratado un nuevo grupo de rescate, compuesto por dos guías oficiales de alta montaña y dos porteadores, para continuar con las labores de búsqueda. Este equipo especializado retoma las operaciones con un plan estructurado en tres fases, mientras las autoridades han decretado el cierre temporal del acceso al sector comprendido entre el Campamento 1 y el Campamento 2 por 15 días calendario.
La ruta peligrosa y las últimas comunicaciones
Los desaparecidos partieron del Campo 1 en la madrugada del 13 de julio, alrededor de las 10:10 p.m., por la ruta del Escudo, un triángulo de hielo macizo al que se accede atravesando el sector denominado La Garganta. Esta zona es conocida por sus vientos extremos y temperaturas que pueden descender hasta los 15 grados bajo cero.
El último contacto con los montañistas fue el martes 14 de julio. A las 10:15, Ugarte informó a su novia, Paola Chiappina, que estaban perdidos. A las 10:21, envió una foto y un video a su compañero de expedición, el ciudadano checo Honza Spicka. Minutos antes, a las 9:10, había enviado un mensaje a Spicka que decía: «Perdido. Envíame la ruta». Spicka le reenvió el trazado registrado en su reloj inteligente, el mismo dispositivo Garmin que portaba Ugarte y que permitiría, días después, acotar la zona de búsqueda.
Las coordenadas clave y las grietas peligrosas
El reloj Garmin de Ugarte registró tres coordenadas el martes 14 de julio: a la 1:00 a.m., a las 2:00 a.m. y a las 3:19 p.m. Todas apuntan a un sector próximo a la cumbre. Con esta información, la Asociación de Guías de Montaña del Perú (AGMP) trianguló la zona y ubicó dos puntos críticos: una grieta de gran tamaño —denominada punto A— y una segunda grieta con pendiente tubular, accesible solo por rapel, donde la señal del dispositivo se detuvo. Ambas superan los 100 metros de profundidad y se ubican a aproximadamente 6.400 metros sobre el nivel del mar.
La ruta elegida por los tres peruanos no es la convencional. El camino habitual asciende del Campo 1 al Campo 2 por la cuesta derecha hasta la cumbre. El Escudo exige cruzar primero La Garganta y escalar luego un triángulo de hielo de pendiente pronunciada. El propio Spicka cayó en una grieta durante el descenso: su compañero lo frenó a 15 metros de profundidad. «La grieta podría tener 50 o 100 metros de profundidad. Nunca sabes. Muchas veces están tapadas con nieve. Si pisas esa nieve, se rompe y caés. Es una zona muy peligrosa», advirtió el montañista checo.
El cierre temporal y las medidas de seguridad
Desde el lunes 20 de julio, el tramo entre el Campamento 1 y el Campamento 2 del Huascarán permanece cerrado durante 15 días calendario por decisión conjunta de la Dirección Regional de Comercio Exterior y turismo (Dircetur) de Áncash, la Policía Nacional, el Servicio Nacional de Áreas Naturales Protegidas por el Estado (Sernanp), la AGMP, la Asociación de Guías Oficiales Especializados en Montaña de Áncash, el Comité de Gestión del Parque Nacional Huascarán y el Comité Consultivo Regional de Turismo de Áncash.
Esta medida busca mitigar los riesgos de desprendimiento para terceros y evitar la saturación de las líneas de tránsito en la montaña mientras se desarrollan las incursiones de contingencia. Las autoridades han exhortado a todos los operadores turísticos, agencias de viaje, guías, clubes de montañismo y al público
El equipo privado de rescate retoma hoy las labores con un plan estructurado en tres fases: primero, confirmar si los montañistas se encuentran efectivamente en las grietas identificadas; luego, evaluar las posibilidades reales de extracción dado el peligro extremo del terreno; y finalmente, organizar la operación de rescate o recuperación según las condiciones encontradas. Beto Pinto Toledo, presidente de la AGMP, estimó que la primera fase podría completarse en dos días.


