En la madrugada del 24 de agosto de 2026 la capital de Guinea, Conakry se vio sacudida por una tragedia cuando un vertedero en los suburbios se derrumbó, dejando un saldo devastador de al menos 30 muertos y 22 heridos. Las intensas lluvias que azotaron la zona durante la noche fueron el detonante de este desastre que ha conmocionado a la nación.
El incidente ocurrió en el municipio de Gbessia específicamente en el vertedero de Dar es Salam. Las autoridades informaron que el derrumbe afectó varias viviendas, sepultando a numerosas personas bajo toneladas de desechos. Entre los heridos, 6 se encuentran en estado grave, mientras que 16 sufrieron lesiones leves.
Operaciones de rescate y apoyo humanitario
Ante la magnitud del desastre, el Gobierno de Guinea movilizó importantes recursos materiales y humanos para las operaciones de búsqueda y rescate. Excavadoras y equipos especializados trabajan incansablemente para localizar a posibles sobrevivientes y recuperar los cuerpos de las víctimas. La Cruz Roja las Fuerzas de Defensa y Seguridad y equipos médicos están colaborando en las labores de emergencia.
El primer ministro Amadou Oury Bah visitó el lugar del accidente para supervisar las operaciones y expresar su solidaridad con las víctimas. En nombre del presidente Mamadi Doumbouya Bah trasladó sus condolencias a los familiares de los fallecidos y aseguró que el gobierno está haciendo todo lo posible para atender la crisis.
Advertencias previas y medidas de seguridad
Días antes del desastre, el gobierno había anunciado operaciones de desalojo y medidas de seguridad en la zona debido al riesgo de derrumbes. Sin embargo, estas acciones no se llevaron a cabo a tiempo, lo que ha generado críticas y preguntas sobre la eficacia de las medidas preventivas. Las autoridades han hecho un llamado a la ciudadanía para mantener la calma y seguir las instrucciones de los servicios de emergencia.
La tragedia en Conakry subraya la necesidad urgente de abordar los problemas de gestión de residuos y las condiciones de vida en los suburbios de la capital. Mientras las operaciones de rescate continúan, el país se une en solidaridad para enfrentar esta pérdida devastadora.



