En un día lleno de emociones futbolísticas, la familia real neerlandesa demostró su pasión por el deporte más popular del mundo. Los reyes Guillermo Alejandro y Máxima Zorreguietaacompañados por su hija menor, la princesa Arianeasistieron a dos partidos clave del mundial 2026 en Estados Unidos.
Su presencia no solo fue un gesto de apoyo, sino también un símbolo de unidad para el Reino de los Países Bajosque incluye a Curazao y otras islas caribeñas.
Un día maratónico en Texas y Kansas
La jornada comenzó en Houston, Texasdonde la selección neerlandesa se enfrentó a Suecia en el Estadio Houston. Los reyes y la princesa Ariane se ubicaron en un palco VIP, luciendo elegantes y con bufandas naranjas para alentar al equipo. Guillermo Alejandro se sentó junto al presidente de la FIFAGianni Infantinoy conversó animadamente con él.
La familia real no solo asistió al partido, sino que también visitó el vestuario para felicitar a los jugadores y al entrenador Ronald Koeman tras la contundente victoria de 5-1 sobre Suecia. En las redes sociales oficiales, se compartieron fotos de este encuentro, mostrando la cercanía de la realeza con el equipo.
De Houston a Kansas City: un viaje de 1.200 kilómetros
Tras el partido en Houston, la familia real emprendió un viaje de más de 1.200 kilómetros para llegar a Kansas Citydonde Curazao se enfrentaba a Ecuador en el Arrowhead Stadium. Este partido, que comenzó a las 21:00 hora Argentina, fue una oportunidad para mostrar el apoyo de la realeza a todas las selecciones que representan al Reino de los Países Bajos.
En este partido, la familia real adoptó un look más descontracturado, luciendo camisetas de la selección curazoleña. Este gesto fue interpretado como un símbolo de unidad y apoyo a todas las regiones que forman parte del reino.
Un look elegante y deportivo
La reina Máxima Zorreguieta vistió un conjunto de blazer y pantalón de vestir azul marino con una blusa color naranja, mientras que el rey Guillermo Alejandro optó por un traje gris con camisa blanca y corbata anaranjada. La princesa Arianepor su parte, llevó un top naranja y pantalones blancos, acorde con los 35 grados de temperatura que se registraron en Houston.
Su vestimenta, aunque elegante, reflejaba el espíritu deportivo y la pasión por el fútbol que caracteriza a la familia real neerlandesa. Las bufandas naranjas con el escudo blanco del seleccionado no faltaron en ningún momento, mostrando su apoyo incondicional.
La presencia de la familia real en el Mundial 2026 no solo fue un gesto de apoyo a las selecciones, sino también una demostración de la unidad y la pasión que el fútbol despierta en el Reino de los Países Bajos.



