El lunes 21 de septiembre las Autodefensas Conquistadoras de la Sierra Nevada (ACSN) anunciaron, mediante un volante difundido en redes, la imposición de un paro armado de 48 horas que cubriría la ciudad de Santa Marta, la Troncal del Caribe y la zona bananera del Magdalena. La medida siguió a la muerte de José Luis Pérez Villanueva, alias Cholo quien había sido identificado como uno de los cabecillas del grupo criminal conocido como Los Pachenca. El comunicado exigía el cierre total de comercios y el bloqueo de la vía principal, generando una atmósfera de incertidumbre y temor entre los habitantes.
Respuesta integral de gobierno y fuerzas de seguridad
Ante la amenaza, el Gobierno Nacional, bajo la dirección del presidente Abelardo de la Espriella ordenó la militarización de Santa Marta. En menos de 24 horas, más de 500 militares y 600 policías fueron desplegados en la capital, reforzando la presencia en puntos estratégicos como la Troncal del Caribe Ciénaga y la zona de El Rodadero. El presidente declaró en un video: «Estos bandidos, cuando no está la Fuerza Pública, hacen maldades y se pierden enseguida, como los cobardes que son. La ciudad está militarizada, el Gobierno está aquí.» La gobernadora del departamento, Margarita Guerra también comunicó que se mantenerían patrullajes intensivos y controles de acceso para garantizar la seguridad de comerciantes y transportadores.
Reactivación del transporte y del comercio
El miércoles 23 de septiembre, el alcalde Carlos Pinedo difundió un video recorriendo la ciudad a bordo de un bus articulado. En el recorrido mostró que el transporte público ya operaba con normalidad, pese a la presencia visible de la Fuerza Pública que contaba con más de 1.100 hombres para proteger a los conductores y pasajeros. “No están solos, toda la fuerza pública con más de 1.100 hombres y la institucionalidad están rodeando a nuestros transportadores y a todos los samarios”, manifestó Pinedo, al tiempo que agradecía el respaldo del Ejército Nacional y la Policía que custodiaban los principales puntos de la ciudad.
En la zona comercial de la Carrera Quinta, el alcalde confirmó la reapertura de los establecimientos que habían sido obligados a cerrar durante el paro. “Estuvimos escuchando, acompañando y llevando un mensaje de tranquilidad y confianza. Con el apoyo de la Fuerza Pública y de toda la institucionalidad, seguimos trabajando para recuperar la seguridad y devolverle la tranquilidad a nuestra gente”, afirmó Pinedo, subrayando que los comerciantes contaban con la protección de las fuerzas armadas para evitar nuevos incidentes.
Impacto en el turismo y la vida cotidiana
El sector turístico, especialmente en la playa de El Rodadero, experimentó una caída abrupta de la actividad. Operadores de tours suspendieron sus servicios y varios viajeros quedaron atrapados, como relató un turista que intentó adelantar su vuelo sin éxito. En el Aeropuerto Simón Bolívar se recomendó a los pasajeros verificar el estado de sus vuelos antes de desplazarse, dada la limitación de la movilidad y los controles reforzados en la vía.
Mientras tanto, algunas instituciones educativas optaron por la modalidad virtual en áreas rurales y de mayor riesgo, como Guachaca y Minca, mientras que en la zona urbana las clases continuaron con normalidad. Las autoridades mantuvieron una vigilancia constante y prometieron que, mientras persista la presencia de la Fuerza Pública, la seguridad en Santa Marta permanecerá garantizada.



