El miércoles 23 de septiembre de 2026 la ciudad de Santa Marta seguía inmóvil: los establecimientos permanecían cerrados, los colegios sin actividades y gran parte del transporte público había sido suspendido. La paralización se originó después de que la Autodefensas Conquistadoras de la Sierra Nevada (ACSN) reaccionara a una ofensiva militar dirigida a sus dirigentes, provocando bloqueos, disparos y la incineración de cuatro vehículos de la fuerza pública.

Bloqueos, incendios y suspensión del transporte en Santa Marta

Los comerciantes decidieron no reabrir sus locales hasta recibir garantías de seguridad, mientras que las empresas de transporte público dejaron de operar para evitar riesgos. En el cielo, aeronaves militares sobrevolaban los linderos de la Sierra Nevada y patrullas terrestres recorrían los barrios, en un intento de contener la escalada. Según Luis Fernando Trejos, investigador de la Universidad del Norte, la acción de la ACSN representó una ofensiva sin precedentes recientes por su simultaneidad y alcance, afectando comercios, almacenes y la movilidad de la población.

Origen de la violencia: la historia de la ACSN en la Sierra Nevada

Lerber Dimas Vásquez, defensor de derechos humanos, explicó que la violencia en la zona no surgió con la ACSN, sino que es el resultado de cinco o seis décadas de presencia armada. Tras la desmovilización paramilitar de 2006, la Sierra Nevada pasó por entre 13 y 14 estructuras criminales entre ellas las Águilas Negras y Los Paisas, que lucharon por los corredores de rentas ilegales. La ACSN mantiene un modelo de dominio que combina extorsión, imposición de normas y control de actividades económicas, incluyendo el sector turístico.

Operativo contra los mandos de ACSN y sus repercusiones

En una acción coordinada entre la Dirección Antinarcóticos, la Fiscalía y la Fuerza Aérea, comandos de la Policía Nacional atacaron una vivienda en la vereda Quebrada del Sol, donde se encontraban cabecillas de la ACSN. Durante el enfrentamiento de dos horas, murieron José Luis Pérez Villanueva, alias ‘Cholo’ segundo comandante militar, y alias ‘Comando 57’ o ‘Pollo’, responsable de su seguridad. También se reportó la muerte de varios miembros, entre ellos un presunto hijo de ‘Pinocho’ aunque este logró escapar herido.

El fallecimiento de ‘Cholo’ dejó al grupo con una cadena de mando debilitada; sin embargo, la ACSN cuenta con entre 800 y 900 integrantes lo que le permite recomponer rápidamente su estructura. Trejos advierte que la ausencia de una coordinación previa entre la operación militar y las autoridades locales facilitó que la respuesta de la ACSN se extendiera a lo largo del día, culminando en la tarde del martes con una multiplicación de bloqueos y ataques a vehículos.

Ante este panorama, el presidente Abelardo de la Espriella ha dejado clara su posición: los miembros de la ACSN deben someterse a la justicia o enfrentar la ofensiva del Estado, descartando negociaciones políticas. Los analistas coinciden en que la solución no se limitará a restaurar el transporte o reabrir los comercios; será necesario reforzar la presencia institucional en zonas rurales, ofrecer acceso efectivo a la justicia y desarticular la red de cobros que sustenta a la organización.