En España, la sombra de la Guerra Civil y la represión franquista aún persiste en miles de fosas comunes. Según datos del gobierno, existen alrededor de 6.000 de estas fosas, donde yacen más de 11.000 personas sin identificar. Entre ellas, una de las más buscadas es la del poeta y dramaturgo Federico García Lorca, autor de obras emblemáticas como Bodas de sangre y La casa de Bernarda Alba.

Este 18 de agosto se conmemoran 90 años de su asesinato. Se cree que fue fusilado en un paraje entre los pueblos de Víznar y Alfacar, en la provincia de Granada. El régimen de Franco prohibió hablar de este crimen, y la figura de Lorca sufrió una fuerte censura durante décadas. Sin embargo, su legado ha trascendido fronteras, siendo traducido y celebrado en todo el mundo.

El contexto histórico del asesinato de Lorca

Un mes antes del asesinato de García Lorca, el 17 y 18 de julio de 1936, se produjo un intento de golpe de Estado por parte de fuerzas militares que se autodenominaron nacionales. El objetivo era derrocar el gobierno del Frente Popular, una coalición de partidos de izquierda al frente de la Segunda República.

La República había sido instaurada en España después de las elecciones municipales de abril de 1931, que dieron un apoyo mayoritario a los partidos republicanos y socialistas frente a los monárquicos. Según el historiador Julián Casanova, La República abre un montón de grietas en lo social, lo cultural y lo religioso. Quiso modernizar España y en ese contexto abrió heridas entre quienes no querían tanto avance y quienes creían que no se había avanzado lo suficiente.

En un Madrid en el que se escuchaba el ruido de sables, el clima violento se recrudeció con los asesinatos del teniente republicano José del Castillo el 12 de julio y del monárquico José Calvo Sotelo al día siguiente. Lorca, que se encontraba en la capital española, decidió regresar a su Granada natal el 14 de julio, posiblemente pensando que allí estaría más seguro.

Las circunstancias del asesinato de Lorca

Federico García Lorca, proveniente de una familia burguesa acomodada, se dedicó a una profesión liberal y se rodeó de un mundo vanguardista y surreal con genios como Luis Buñuel y Salvador Dalí. Aunque nunca se afilió a ningún partido político, su compromiso con la cultura y la educación lo hizo un blanco fácil durante la represión.

El historiador Julián Casanova remarca que Lorca tenía todos los números para que lo mataran. Si cayeron miles de obreros, ¿cómo no iban a hacerlo con gente como él?. Casanova también desmiente el mito de que hubiera una lista negra con su nombre, señalando que cuando las armas sustituyen a las palabras, la atmósfera inclemente se lleva por medio a todo el mundo.

Después de ser buscado varias veces en su finca de la Huerta de San Vicente, Lorca se refugió en casa de su amigo Luis Rosales, cuya familia era cercana a la Falange. Sin embargo, Ramón Ruiz Alonso, un ultraderechista y parte de las milicias que reprimieron a los republicanos en Granada, obligó a Rosales a confesar y detuvo a Lorca.

La búsqueda de los restos de Lorca

La búsqueda de los restos de Federico García Lorca ha sido una tarea complicada debido a la falta de registros precisos y la alteración del terreno a lo largo de las décadas. En 2007, bajo el gobierno socialista de Rodríguez Zapatero, se promulgó la Ley de Memoria Histórica con el objetivo de reconocer a las víctimas del franquismo y facilitar la búsqueda de fosas comunes.

En 2015, el periodista y fotógrafo Santi Donaire estuvo presente en los intentos de búsqueda de la fosa de Lorca en Granada. Según Donaire, a diferencia de otras fosas comunes, en el caso de Lorca no hay registros documentales que certifiquen el lugar ni la hora precisos de la ejecución. Solo existen versiones del boca a boca que con el tiempo han quedado registradas por los historiadores.

Una de las versiones más conocidas es la que recoge el periodista Agustín Penón en los años 60, basada en el testimonio de Manolillo el comunista. Otra versión es la del investigador granadino Federico Molina Fajardo. Ambas sitúan la fosa de Lorca en la misma zona entre Víznar y Alfacar, pero en lugares distintos. Las excavaciones realizadas en ambos puntos no han encontrado restos humanos.

El investigador Miguel Caballero, del Instituto de Estudios Históricos del Sur de Madrid, participó en el último intento de encontrar los restos de Lorca en 2015. Según Caballero, uno de los problemas es que no hay constatación documental que indique dónde estaba Lorca en sus últimas horas. Además, las alteraciones agrícolas y la construcción de una pista de motocross en los años 80 han complicado la búsqueda.

La familia de García Lorca ha mantenido a lo largo de los años que no hay necesidad de encontrar sus restos y han expresado su deseo de que no se saquen del lugar donde se cree fueron enterrados. Laura García-Lorca de los Ríos, presidenta de la fundación que lleva el nombre del poeta, ha declarado que simbólicamente es mucho más fuerte que los restos de Lorca estén mezclados con los de las demás víctimas.

La búsqueda de los restos de Federico García Lorca sigue siendo un enigma que ha capturado la atención del mundo. A 90 años de su asesinato, la historia de este poeta sigue siendo un símbolo de libertad y un recordatorio de las heridas aún abiertas de la Guerra Civil Española.