En la mañana del 10 de octubre de 2026, un proyectil impactó el aeropuerto internacional Rey Jalid de Riad, provocando una explosión que dejó al menos 12 fallecidos y 309 heridos. Entre los caídos se contabilizaron cuatro ciudadanos saudíes y dos bangladesíes; también se reportó la muerte de un nacional de Egipto, Jordania, Palestina, Sudán, Siria y Estados Unidos. La Autoridad de Aviación Civil de Arabia Saudita anunció la suspensión inmediata de todas las operaciones en el recinto, mientras decenas de ambulancias acudían al lugar para atender a los pacientes.
Respuesta inmediata y medidas de seguridad
Un testigo que se encontraba en la terminal de vuelos nacionales describió el momento del impacto: «Vi el estallido en la puerta de embarque 401 y personas heridas ante mis ojos. Todo el mundo corría en estado de pánico.» Las autoridades estadounidenses declararon estar al tanto de los ataques y aconsejaron a sus ciudadanos que eviten la zona. De manera similar, la embajada británica y otras representaciones occidentales instaron a sus nacionales a permanecer alejados del aeropuerto hasta que las autoridades saudíes declararan la seguridad del lugar.
Otros episodios y la escalada de violencia
El mismo día, la coalición liderada por Arabia Saudita informó que un proyectil cayó cerca del aeropuerto internacional Rey Fahd en Dammam, en la costa este del reino. Este incidente siguió a otro ataque ocurrido los días 6 y 7 de octubre, que dejó tres muertos –incluido un piloto– y varias decenas de heridos en dos aeropuertos diferentes. La coalición culpó a los hutíes de Yemen, calificándolos de “crimen de guerra” y prometió responder con fuerza.
Dimensiones diplomáticas del conflicto
En medio de la crisis, el presidente sirio Ahmed al-Sharaa visitó Arabia Saudí el 10 de octubre y fue recibido por el príncipe Faisal bin Bandar bin Abdulaziz en Riad. Posteriormente sostuvo una reunión con el príncipe heredero Mohammed bin Salman para tratar la relación bilateral y la cooperación regional. Al-Sharaa había mantenido contactos previos con el heredero en Yeda el 21 de abril y en conversaciones telefónicas a finales de julio, enfocadas en la reducción de tensiones en la zona.
Amenazas a la aviación civil
Los grupos hutíes, bajo el nombre de Ansar Allah emitieron una advertencia a las compañías aéreas, describiendo el espacio aéreo saudí como «escenario de operaciones militares» y exigiendo que abandonen sus rutas. Aunque la amenaza no ha sido seguida de un ataque directo a un avión comercial, la mera posibilidad de un misil balístico –como el que impactó el aeropuerto de Riad el 19 de septiembre– ha generado la cancelación de vuelos por parte de aerolíneas del Golfo y la desviación o anulación de los itinerarios que tenían como destino la capital saudí.
Contexto estratégico y repercusiones
Los ataques se enmarcan en la intensificación del conflicto entre las fuerzas gubernamentales yemeníes, apoyadas por Arabia Saudí, y los hutíes respaldados por Irán. Tras la toma rápida de tramos críticos de la costa del Mar Rojo, incluidos los puertos de Mocha y el estrecho de Bab el-Mandeb la coalición saudí ha intensificado sus operaciones aéreas y navales, declarando haber destruido 82 objetivos hutíes, entre centros de mando y depósitos de misiles. La escalada ha impactado también los precios del petróleo y ha reavivado la preocupación internacional sobre la seguridad del tráfico marítimo y aéreo en la región.
En respuesta a la crisis, el Ministerio de Asuntos Exteriores del Reino Unido recomendó a sus ciudadanos evitar el aeropuerto de Riad «hasta que sea seguro» y mantenerse alerta a los indicios de las autoridades locales. Mientras tanto, los hospitales saudíes activaron un plan de situación de emergencia grave para atender a los heridos, y la comunidad internacional sigue observando de cerca la evolución de los enfrentamientos en la zona del Mar Rojo.



