Este domingo 4 de octubre Brasil convoca a sus ciudadanos a las urnas en una elección presidencial que marcará el futuro del país y de la región. El actual mandatario, Luiz Inácio Lula da Silva, del Partido de los Trabajadores (PT), llega a los comicios con 80 años y busca un cuarto mandato. Su rival principal es el senador Flávio Bolsonaro, del Partido Liberal (PL), hijo mayor del expresidente Jair Bolsonaro y figura que intenta revivir el llamado bolsonarismo. Ambos concentran la mayor parte de la intención de voto, según los últimos sondeos.
Campañas intensas y presión internacional
En los últimos días se han registrado movilizaciones masivas: en São Paulo, la intersección de la Avenida Paulista y la Rua Augusta estuvo repleta de más de 500 000 personas que esperaban al presidente Lula durante su último acto de campaña. Al mismo tiempo, el senador Flávio Bolsonaro anunció su disposición a participar en el debate televisivo organizado por Globo, convocando a Lula a enfrentarlo para «desenmascarar la verdad». Hasta ahora, ambos contendientes habían declinado asistir a los foros programados, lo que había generado la cancelación de dos debates anteriores.
Mientras la contienda se desarrolla, la mirada de Estados Unidos se ha intensificado. El viernes, el gobierno estadounidense cerró su embajada en Brasilia y los consulados en el país bajo la premisa de una supuesta amenaza de bomba, aunque la Policía Federal no encontró pruebas que respaldaran la alerta. La campaña de Lula solicitó al Tribunal Electoral de Brasilia que se investigue el incidente como posible interferencia externa, atribuyéndolo al secretario de Estado Marco Rubio. Donald Trump, quien describió la votación como «muy importante», declaró su intención de seguirla de cerca.
Escenario electoral y posibles consecuencias
En caso de que ninguno de los candidatos supere el 50 % de los votos válidos en la primera vuelta, la Constitución brasileña establece una segunda ronda para el 25 de octubre. Las encuestas actuales sitúan a Lula con un 40 % y a Bolsonaro con 36 %, aunque en algunos sondeos ambos aparecen prácticamente empatados. De resultar necesaria la segunda vuelta, Lula lideraría con un 47 % frente al 45 % de Bolsonaro, manteniendo la disputa muy ajustada.
Además de la presidencia, el escrutinio del 4 de octubre incluye la elección de gobernadores en 26 estados la renovación completa de la Cámara de Diputados y la renovación de un tercio del Senado. En el ámbito internacional, los resultados serán observados por Washington como una pieza clave para la estrategia regional de EE. UU., especialmente en el contexto del acuerdo del Mercosur y la posición de Brasil dentro de los BRICS.
En el extranjero, el Tribunal Electoral de Brasilia ha habilitado mesas de votación para brasileños residentes fuera del país, siempre que se reúnan al menos 30 votantes. Estas mesas se ubican típicamente en consulados y embajadas, y el voto se realiza mediante urna electrónica de doble terminal.



