El escenario geopolítico se ha vuelto cada vez más complejo para el presidente Donald Trumpcuya decisión de respaldar al primer ministro de Israel, Benjamin Netanyahuen su confrontación con Irán ha generado consecuencias imprevistas. Un memorando de entendimiento entre Washington y Teherán, destinado a negociar un acuerdo definitivo, se ha visto comprometido por las acciones de Israel en Líbano.
Hace una semana, se reveló la existencia de este memorando, que establecía los términos para las negociaciones. Sin embargo, altos funcionarios de Tel Aviv anunciaron que Israel continuaría con su ocupación ilegal de Líbano y sus ataques contra la población civil, lo que convirtió el acuerdo en un papel mojado. Irán, por su parte, considera el cese de estas operaciones una condición innegociable para avanzar en las pláticas y mantener abierto el estrecho de Ormuzuna ruta estratégica por donde circula una quinta parte de las exportaciones de petróleo y gas del planeta.
El simbolismo de la firma y la cancelación de las negociaciones
A pesar de las tensiones, las conversaciones continuaron y el miércoles 17 se firmó el memorando. Los iraníes lo firmaron en su territorio y lo remitieron a su contraparte, mientras que Trump lo rubricó en Versalles, un lugar cargado de simbolismo histórico. Teherán anunció la apertura del estrecho de Ormuz y se esperaba que el viernes 19 comenzara la siguiente fase de las negociaciones en Suiza. Sin embargo, no habían pasado 48 horas cuando el encuentro se canceló debido a la continua matanza en Líbano.
Bajo presión de estados unidos, Israel se comprometió a un alto el fuego con el grupo armado Hezbollah. Trump se jactó en una entrevista de que Israel cesaría los ataques porque lo respetan mucho y hacen lo que él les dice. Sin embargo, las fuerzas de ocupación israelíes masacraron a decenas de civiles libaneses entre el viernes y el sábado, lo que llevó a las autoridades iraníes a cerrar nuevamente el estrecho de Ormuz.
Las consecuencias de la agresión y la humillación de Trump
La medida de cerrar el estrecho de Ormuz tiene un impacto limitado en los flujos comerciales, que no pudieron reanudarse en el breve lapso de apertura. No obstante, exhibe que el conflicto está lejos de haber terminado y que Irán mantiene una herramienta de presión económica y geopolítica que Trump puso en sus manos con su imprudente agresión.
Las concesiones otorgadas a Irán para salir de un atolladero en el que él mismo se metió fueron recibidas como una derrota aplastante incluso entre los comentaristas más adeptos al trumpismo. La conducta de Israel ha añadido al fracaso una dosis de humillación pocas veces sufrida por un mandatario estadounidense. Trump ha afirmado que nadie ha hecho tanto ni ha dado tanto a Tel Aviv como él, pero estos señalamientos sólo hacen más patética su posición cuando Netanyahu ignora todos sus llamados y prosigue su agenda colonizadora sin reparar en los daños a los intereses de Washington.
El monstruo creado: Israel y sus acciones fuera de control
La suerte de Trump es un recordatorio para todos los países y políticos que apoyan a Israel acerca del monstruo que han creado. El régimen sionista no es el aliado que creen tener, sino un actor criminal fuera de control, renuente a seguir las más elementales normas y dispuesto a dar la espalda hasta a su mejor patrocinador. Las acciones de Israel en Líbano y su negativa a cumplir con los acuerdos negociados por Estados Unidos han puesto en evidencia la fragilidad de la posición de Trump y la complejidad del escenario geopolítico actual.


