El presidente de Estados Unidos, donald trumpha vuelto a generar controversia con sus declaraciones sobre el Tratado entre México, Estados Unidos y Canadá (T-MEC). En un reciente encuentro con la prensa, Trump afirmó que su gobierno no busca renovar el acuerdo comercial vigente, argumentando que Estados Unidos no necesita nada de lo que tienen Canadá y México.
Estas declaraciones llegan en un momento crucial, a menos de una semana de que Washington albergue la segunda ronda de negociaciones del T-MEC. Trump ha insistido en su postura de que Estados Unidos debería tener superávits comerciales con sus vecinos del norte y del sur, y ha destacado que una de las mayores ventajas del tratado es que puede ser cancelado.
El complejo proceso de renovación del T-MEC
Aunque Trump ha simplificado el proceso de cancelación del T-MEC, la realidad es mucho más compleja. Los tres países tienen hasta el 1 de julio para ponerse de acuerdo sobre la renovación del tratado. Si logran un consenso, el T-MEC se prorrogará por 16 años. De lo contrario, el acuerdo permanecerá vigente, pero sujeto a revisiones anuales durante 10 años.
Cada una de estas negociaciones podría dar pie a un nuevo acuerdo multianual. El espacio de libre comercio de América del Norte solo desaparecería en el caso extremo de que los desacuerdos persistan durante toda la década de gracia. Sin embargo, las amenazas de Trump parecen más dirigidas a su base electoral que a sus contrapartes en Canadá y México.
Las implicaciones económicas de una posible cancelación
Poner fin a un intercambio comercial que asciende a 872 mil millones de dólares anuales (solo considerando la relación bilateral con México) no es un acto de voluntad unilateral. Depende de los intereses de poderosos sectores y grupos empresariales que han desarrollado una red de producción y comercio durante los últimos 30 años.
La irresponsabilidad de Trump y su historial de decisiones impulsivas hacen que no se pueda descartar la posibilidad de que inicie el proceso de cancelación del T-MEC. Ante esta eventualidad, es fundamental mantener la calma y sopesar los pros y contras de cada salida. Una redacción consensuada con los funcionarios trumpistas podría incluir cláusulas lesivas para México, Canadá y los estadounidenses de a pie.
Escenarios posibles y sus consecuencias
En el peor de los casos, Trump podría dar por cancelado el T-MEC, esperar tres años y acordar un nuevo texto definitivo cuando en la Casa Blanca despache una persona más sensata. La renegociación anual del bloque de libre comercio implica una incertidumbre indeseable, pero a estas alturas parece un mal menor frente al costo de asumir los términos del trumpismo por más de tres lustros.
La cancelación también daría a México un periodo para reorientar y diversificar su comercio. Sin embargo, es importante recordar que la vigencia del T-MEC no es un escudo infalible frente a la arbitrariedad y el efectismo actuales. Con todo y tratado, Trump ha intentado cobrar aranceles a todos los productos exportados por México, afectando sectores clave como el automotriz y el acero.
Las tensiones comerciales entre los tres países
Las relaciones comerciales entre Estados Unidos, Canadá y México se han tensado desde el retorno de Trump al poder el año pasado. El principal motivo de fricción ha sido la imposición de aranceles a los productos canadienses y mexicanos, en represalia por la supuesta incapacidad de Ciudad de México y Ottawa de cerrar sus fronteras a los tráficos de drogas y migrantes.
Sin embargo, estos aranceles no afectan a los productos que ingresan en Estados Unidos en el marco del T-MEC, que representan más del 80% del total, según Canadá y México. Trump ha insistido en que sus contrapartes tienen que tratarnos mejorpreparando el terreno para prolongadas negociaciones en los próximos meses.
Canadá y México son los dos principales socios comerciales de Estados Unidos, con intercambios que representaron un total de 1,6 billones de dólares en 2026. A pesar de las tensiones, ambos países han solicitado la renovación del acuerdo por 16 años, como prevé el texto. Washington, por su parte, ha decidido abrir negociaciones bilaterales con sus dos socios.
Funcionarios estadounidenses han elogiado el enfoque de México en las negociaciones comerciales, pero no así el de Canadá y su primer ministro Mark Carneyconvertido en uno de los críticos más prominentes de Trump en el escenario Mundial. Una primera ronda de negociaciones entre Estados Unidos y México tuvo lugar en mayo, y está prevista una nueva ronda en Washington la próxima semana.



