Lo que comenzó como un simple paseo por la playa se convirtió en un descubrimiento histórico. Una familia de Australia Occidental encontró una botella con un mensaje de 132 años, estableciendo un nuevo récord mundial. El hallazgo, autenticado por expertos, revela una fascinante conexión con el pasado.

El 21 de enero, Tonya Illman y una amiga decidieron limpiar una playa al norte de la isla de Wedge, en Australia Occidental. Entre la basura, Tonya encontró una botella de ginebra rectangular semienterrada en la arena. Atraída por su belleza antigua, decidió llevarla a casa como adorno para su biblioteca.

El misterio dentro de la botella

Semanas después, la novia del hijo de la pareja notó algo dentro de la botella. Inicialmente, pensó que era un cigarrillo enrollado pero al examinarlo más de cerca, descubrió un mensaje escrito en un papel enrollado. Este mensaje había permanecido intacto dentro de la botella durante casi 132 años.

El hallazgo inició una investigación que duró seis semanas. Ross Anderson, curador asistente de arqueología marítima en el Western Australia Museum (WAM), confirmó la autenticidad del mensaje después de consultar con colegas de Alemania y Países Bajos.

Una conexión con el pasado

La investigación reveló que la botella había sido lanzada al océano Índico por el barco alemán Paula como parte de un experimento científico del Observatorio Naval Alemán. El objetivo era estudiar las corrientes marítimas y trazar rutas más seguras en los mares y océanos. Miles de botellas fueron arrojadas al mar durante los 69 años que duró el experimento, pero solo se habían recuperado 662 mensajes hasta la fecha.

Una búsqueda en archivos de Alemania encontró el diario meteorológico original del barco Paula. Había una anotación del 12 de junio de 1886 hecha por el capitán, registrando que había arrojado una botella al mar. La fecha y las coordenadas coincidían exactamente con las del mensaje de la botella. Además, la caligrafía del diario y la del mensaje de la botella también coincidían.

Un récord mundial

El hallazgo batió el récord Guinness al mensaje más antiguo encontrado en una botella, que hasta entonces era de 108 años entre el envío y el hallazgo. Los investigadores creen que la botella llegó a la costa australiana unos 12 meses después de ser arrojada al mar, recorriendo más de 900 kilómetros antes de quedar enterrada bajo una capa de arena, donde permaneció durante más de un siglo.

La Agencia Federal Marítima e Hidrográfica de Alemania autenticó el hallazgo, y la botella pasó a exhibirse en el Museo Marítimo de Fremantle, en Australia. Este descubrimiento no solo es un testimonio de la perseverancia científica, sino también un recordatorio de cómo los objetos más simples pueden guardar historias extraordinarias.