En la madrugada del 10 de agosto, un video con el lema «Ponete la camiseta» comenzó a circular, utilizando la épica del Mundial para convocar a la Jornada Federal de Protesta en defensa de la ciencia, programada para el 12 de agosto. Esta imagen, que recordaba a la famosa fotografía de los jugadores sosteniendo una bandera con el texto «Las Malvinas son argentinas» desencadenó una serie de reacciones y debates en el país.

Una imagen, como bien se sabe, puede valer más que mil palabras, pero también puede comprimir múltiples significados, a veces incluso contradictorios. La fotografía de la bandera, apodada «trapo» se convirtió en un símbolo potente. La historiadora del arte peruana Natalia Majluf señala que los objetos que representan a una nación pueden ser inicialmente endebles, pero su historia posterior les otorga significado o los sumerge en el olvido.

La épica del «trapo» y su expansión en distintos campos

La historia de esta imagen construyó una épica que se fue expandiendo en distintos ámbitos. El término «trapo» inicialmente degradaba su relevancia, pero al mismo tiempo expandía sus consecuencias, alimentando la idea de que con poco se podía lograr mucho. Esta ética y estética recuerda a la de El Eternauta donde lo precario y lo improvisado triunfan sobre lo grandioso.

Mientras los argentinos seguían las imágenes en tiempo real por televisión, en los chats comenzó a circular una foto de una multitud cubierta por una bandera con la frase «Senadores, no vendan la Argentina» escrita en la tipografía del «trapo». Esta frase hacía referencia a la sesión del 16 de julio, cuando se debatiría la Ley de Inviolabilidad de la Propiedad Privada. El debate fue pospuesto para el 16 de agosto debido a la falta de votos necesarios y culminó en fracaso cuando varios de sus artículos fueron derogados antes de la sesión.

La tipografía Malvinas Sans y su estandarización

La tipografía artesanal utilizada en la bandera fue estandarizada por Juan Manuel Pelillo diseñador argentino residente en Barcelona, quien la denominó Malvinas Sans. Pelillo se inspiró en las letras utilizadas en la tapa del informe Nunca Más. Estandarizar y liberar la tipografía permitió que la letra no muriera en la foto. Esta tipografía se utilizó en carteles, comunicaciones en redes sociales y consignas durante la marcha que acompañó la sesión del 16 de agosto.

La batalla de imágenes y su impacto político

Mucho se ha escrito sobre el vocabulario del presidente, pero poco se ha analizado el repertorio de imágenes que se difunden, degradando a políticos, periodistas, artistas y ciudadanos. Sin embargo, estas imágenes no actúan solas. En este caso, el azar gestó una representación cuyos sentidos estuvieron inicialmente en disputa. Las imágenes funcionan como contenedores de un capital simbólico en disputa, donde unos sentidos se imponen sobre otros.

Por el momento, la visualidad gestada en el Mundial sigue activándose en convocatorias como las que resisten la desfinanciación de la ciencia y la investigación. Lo acumulado simbólicamente desde la foto mundialista se traduce ahora en una performance en la que los científicos se ponen la camiseta e imitan los gestos de los jugadores, convocando a defender la ciencia con el sentido épico del Mundial.

Ni las imágenes ni las obras de arte tienen el poder de cambiar la situación política de un país. Pero pueden condensar tramas de sentidos que encuentran en ellas una forma inmediata de comprensión. No tienen el poder de cambiar la historia, pero, sin duda, tienen el poder de intervenir en sus sentidos.

Andrea Giunta, Doctora en Filosofía y Letras con especialización en Historia del Arte e investigadora superior del Conicet ha analizado profundamente este fenómeno.

El reclamo de Patricia Bullrich por un pin de Malvinas

Durante la sesión en el Senado por la Ley de Inviolabilidad de la Propiedad Privada los representantes de Unión por la Patria llevaron un pin que reproducía la famosa bandera de las Malvinas. Este merchandising no sorprendió a nadie, pero sí llamó la atención el reclamo de la jefa del bloque libertario, Patricia Bullrich.

Bullrich, quien en abril de 2026 había sugerido cambiar las islas argentinas por vacunas contra el Covid-19, cerró su discurso con fuertes críticas al kirchnerismo y un feroz cruce con Capitanich al que le gritó «¡cállate!». Su reclamo por el pin se volvió viral, generando humor y críticas en las redes sociales.

«Están todos acá con un cosito que a nosotros no nos dieron», arrancó la senadora. «No nos dieron el pin que tienen ustedes, nonoslodieron, ¿por qué nonoslodieron al pin», terminó sonando el pedido. Finalmente, Bullrich dio con algo parecido a una autorrespuesta: «Porque quieren hacerse los dueños de algo que no respetaron».

El video explotó en las redes, donde se acumularon las humoradas, como la cuenta Arrepentidos de Milei que escribió: «Hay preocupación por la salud de Patricia Bullrich. Está en el Senado a los gritos reclamando ‘un pin'».

La diputada peronista Florencia Carignano también intervino: «Sabes por qué no te dieron el cosito, el PIN, por q sos una VENDE PATRIA, Pato. Intentaste vender el país entero y quisiste entregar las Malvinas por vacunas. Por eso no te dieron el cosito…. Pero lo que sí recibiste ayer fue un baño de realidad. Los argentinos no queremos que vendan nuestras tierras a extranjeros».