El debate sobre la educación financiera volvió al centro de la agenda pública en la live transmitida el 29 de abril de 2026, en la que participaron Ana Márcia Fonseca (jefa de la División de Educación Financiera del Banco Central), Felipe Paiva (director de Relacionamiento con Cliente y Persona Física de B3) y Luís Salvatore (director presidente del IBS). La conversación, organizada por la cobertura Educación financiera transforma de Folha Social+, analizó por qué enseñar sobre dinero en la escuela deja de ser un lujo para convertirse en una necesidad social.
Las cifras que expusieron los especialistas ayudan a entender la urgencia: solo el 26% de los adultos dominan conceptos básicos como interés e inflación, y casi la mitad de los jóvenes de 15 años registra el nivel mínimo en evaluaciones internacionales. Desde 2026 la BNCC incluyó la educación financiera en el currículo, pero la implementación y la formación docente siguen siendo retos clave.
Por qué la escuela es un lugar estratégico
Para explicar el impacto preventivo de la enseñanza financiera, Ana Márcia Fonseca recurrió a una metáfora: enseñar a gestionar el dinero es como enseñar a nadar en un mar que a menudo se vuelve tormentoso. La alfabetización financiera funciona como una técnica de supervivencia: no resuelve todas las causas del sobreendeudamiento —que son multifactoriales—, pero sí aumenta la probabilidad de tomar decisiones conscientes y evitar el colapso financiero. En su exposición destacó que, aunque el conocimiento no elimina la pobreza extrema, sí aporta herramientas valiosas para familias de bajos ingresos, donde una decisión informada puede significar menos estrés y más margen en el presupuesto.
Programas que ya operan en las aulas
Aprender Valor y recursos didácticos
El programa Aprender Valor, coordinado por el Banco Central, propone insertar contenidos financieros de forma integrada al currículo escolar mediante materiales didácticos adaptables a diferentes edades. La propuesta busca que los docentes no impartan lecciones aisladas, sino que incorporen conceptos como presupuesto y planificación en la rutina escolar, fortaleciendo así una base conceptual que permita a los estudiantes transformar la teoría en prácticas cotidianas.
Olitef: una competencia para popularizar conceptos
La Olitef —Olimpíada do Tesouro Direto de Educación Financeira—, iniciativa del Tesouro Nacional junto a B3, lleva nociones de ahorro, planificación y uso responsable del crédito a millones de estudiantes mediante una competencia nacional. Felipe Paiva señaló la existencia de una paradoja financiera en Brasil: más de 100 millones de personas tienen acceso al cartão de crédito, mientras que muchos ahorran en instrumentos con bajo rendimiento, lo que acentúa la necesidad de enseñar prioridades y riesgos desde la escuela.
Metodologías activas del IBS
Con casi tres décadas de intervención en escuelas públicas, el IBS defiende el uso de metodologías activas como juegos de mesa y cartas para recrear situaciones reales de manejo del dinero. Luís Salvatore explicó que, en el entorno lúdico, el estudiante practica la toma de decisiones a futuro: cumplir compromisos, priorizar gastos y planificar recursos. Además, los materiales del IBS se usan para reforzar materias como lengua y matemáticas, contribuyendo a la recomposición de aprendizajes.
Desafíos para escalar las soluciones
A pesar de los programas exitosos, los panelistas coincidieron en que falta voluntad política y mayor involucramiento del sector público para universalizar prácticas ya probadas. Paiva destacó que la educación financiera debe ser vista como una forma de ciudadanía: antes de enseñar a invertir, es necesario construir una base sólida para la toma de decisiones. Salvatore añadió que la mirada debe centrarse en cambio de comportamiento, incentivando a los estudiantes a distinguir lo esencial de lo superfluo y a priorizar metas reales.
Recomendaciones prácticas
Los especialistas recomendaron capacitar docentes, integrar recursos en planes escolares y evaluar resultados con indicadores claros. También enfatizaron la necesidad de políticas públicas que escalen experiencias comprobadas y de alianzas entre instituciones como el Banco Central, B3 y organizaciones sociales. La conclusión fue un llamado a convertir la teoría en práctica: si la escuela enseña a «saber nadar» financieramente, la sociedad estará mejor preparada para resistir las mareas de la economía.
La transmisión del 29 de abril de 2026 formó parte de la cobertura Educación financiera transforma, con apoyo del IBS, y dejó en claro que la incorporación efectiva de contenidos y la formación docente son pasos imprescindibles para evitar que más personas «se ahoguen» en deudas.
