El climatólogo ecuatoriano Raúl Cordero actualmente profesor en la Universidad de Groningen en Países Bajos ha advertido que el clima del siglo XX ya no existe. Según Cordero, la composición atmosférica del planeta ha cambiado de manera irreversible debido a las emisiones de gases de efecto invernadero.
Los últimos 11 años, entre 2015 y 2026, han sido los más cálidos jamás registrados, según un informe de marzo de la Organización Meteorológica Mundial. Cordero explica que el hemisferio norte se está calentando casi al doble de rápido que el hemisferio sur, y que esto se debe a la menor presencia de océanos y a la rápida pérdida de hielo en el Ártico.
La epidemia de eventos extremos
Cordero señala que hay una epidemia de eventos extremos alrededor del mundo, que están volviéndose cada vez más intensos y frecuentes. Desde incendios forestales hasta olas de calor e inundaciones, estos eventos están afectando a comunidades en todo el planeta. En julio de 2026, más de 200.000 personas fueron evacuadas solo en Francia debido a incendios forestales.
El Servicio Meteorológico británico ha afirmado que el clima del siglo XX ya no existe, y Cordero está de acuerdo. La concentración de CO2 el principal gas de efecto invernadero, es hoy un 50% superior a la que existía hace más de un siglo. Esto ha cambiado la atmósfera de manera irreversible, y los efectos se sentirán durante al menos un siglo más.
El impacto de los eventos extremos
Los incendios forestales, como los que ocurrieron en California en enero de 2026 y en Australia en 2026, son un ejemplo claro del impacto del cambio climático. Estos incendios, conocidos como mega incendios generan su propio clima con descargas eléctricas que inician nuevos focos de fuego. En Chile los incendios de 2017 y 2026 también causaron grandes daños, y en 2026 más de 100 personas perdieron la vida en un incendio en Viña del Mar.
Cordero explica que, aunque la gestión forestal puede jugar un rol, el principal problema detrás de los mega incendios es el cambio en la composición atmosférica. Estos incendios son de una intensidad jamás vista y, por heroicos que sean los bomberos, no se los puede detener sin reducir las emisiones de gases de efecto invernadero.
El Niño y el cambio climático
La Oficina Nacional de Administración Oceánica y Atmosférica de EE.UU. declaró oficialmente en junio de 2026 la llegada de El Niño. Este fenómeno climático, combinado con el cambio climático, puede tener efectos devastadores en América Latina. Se esperan sequías históricas en la cuenca del Amazonas el altiplano boliviano, Sudáfrica y el sudeste asiático, mientras que se prevén precipitaciones abundantes en Medio Oriente el sur de Estados Unidos el norte de México el centro de Chile el sur de Brasil y el centro de Argentina.
El calentamiento global agudiza muchos de los impactos de El Niño. Las sequías son más severas debido a las altas temperaturas que resecan el suelo, y las precipitaciones pueden ser más intensas debido al aumento de la humedad en la atmósfera. Cordero advierte que, si no detenemos el calentamiento global, estos eventos extremos serán cada vez más frecuentes y graves.
Motivos de esperanza
A pesar del sombrío panorama, Cordero se muestra optimista. Aunque no vamos a recuperar el clima y la atmósfera ya perdidos, aún podemos evitar perder más. La reducción de emisiones de gases de efecto invernadero es crucial para detener el empeoramiento de la situación. Cordero enfatiza que, aunque el cambio climático es un problema intrageneracional, aún hay tiempo para actuar y mitigar sus efectos.



