En un giro inesperado de los eventos políticos, el Tribunal Supremo de Brasil ha emitido una sentencia que sacude los cimientos de la política brasileña. Eduardo Bolsonaro, hijo del ex presidente Jair Bolsonaro, ha sido condenado a cuatro años de prisión y ocho años de inhabilitación por sus intentos de interferir en la justicia brasileña desde estados unidos.
Esta condena no solo afecta a Eduardo Bolsonaro, sino que también arroja luz sobre las estrategias de la familia Bolsonaro para influir en la política internacional en su beneficio. La sentencia, emitida el 16 de junio de 2026, marca un punto de inflexión en la relación entre Brasil y Estados Unidos.
El caso de Eduardo Bolsonaro: lobby y coacción
Eduardo Bolsonaro, quien reside en Estados Unidos desde enero de 2026, fue acusado de coacción y lobby en contra de su propio país. Según la sentencia, el exdiputado intentó influir en el gobierno de Donald Trump para que impusiera aranceles ilegales a Brasil y sancionara a los miembros del Poder Judicial que procesaron a su padre, Jair Bolsonaro.
El juez Alexandre de Moraes, a cargo del caso, declaró que «No es función de un diputado federal brasileño hacer lobby en el exterior contra su propio país». Las tarifas comerciales impuestas por Estados Unidos fueron anuladas por la justicia estadounidense debido a su falta de bases jurídicas.
La intervención de Flávio Bolsonaro en Washington
Eduardo no es el único miembro de la familia Bolsonaro involucrado en estas maniobras. Flávio Bolsonaro, precandidato presidencial y segundo favorito para las elecciones de octubre, también viajó a Washington para pedir a Donald Trump que designara como grupos terroristas al Comando Vermelho y al Primeiro Comando da Capital.
Esta designación, consumada solo tres días después de las gestiones de Flávio, permite a la Casa Blanca autorizar acciones militares en territorio brasileño. La medida ha generado tensiones entre los gobiernos de Brasil y Estados Unidos, especialmente después de que Trump calificara el juicio a Jair Bolsonaro como una «cacería de brujas».
El contexto de la intervención trumpista en América Latina
Las acciones de la familia Bolsonaro deben verse en el contexto más amplio de la intervención del trumpismo en América Latina. La administración republicana ha estado maniobrando para consolidar el triunfo de figuras controvertidas en la región, como Keiko Fujimori en Perú y Abelardo de la Espriella en Colombia.
Abelardo de la Espriella, un abogado con vínculos con mafiosos, contenderá en la segunda vuelta de las elecciones presidenciales en Colombia. Su eventual llegada al poder sería una catástrofe, según analistas, debido a su defensa de actos genocidas perpetrados por paramilitares.
En México, la presidenta Claudia Sheinbaum Pardo ha marcado un precedente al exigir evidencias incriminatorias de Washington para la extradición del gobernador con licencia de Sinaloa, Rubén Rocha Moya. Esta postura refuerza la importancia de la soberanía nacional frente a las intervenciones extranjeras.
La sentencia contra Eduardo Bolsonaro no solo es un golpe a la familia Bolsonaro, sino también un recordatorio de la necesidad de rechazar cualquier forma de coacción y defender la soberanía de los países latinoamericanos. Las acciones de la familia Bolsonaro y sus aliados en Estados Unidos han puesto de manifiesto los peligros de la intervención extranjera en los asuntos internos de la región.



