En mayo de 2026, el Banco de México (Banxico) marcó un hito 50%. Esta decisión, tomada por mayoría de la Junta de Gobierno puso fin a un ciclo que comenzó en marzo de 2026 y que duró dos años y dos meses.
Durante este período, la tasa de interés se redujo en 15 ocasiones acumulando un descenso total de 475 puntos base desde su máximo de 11.25%. La mayoría de las decisiones fueron apoyadas por al menos tres de los cinco miembros de la Junta, con algunas excepciones donde solo dos miembros disintieron.
Un enfoque claramente acomodaticio
La estrategia de Banxico durante este ciclo estuvo marcada por un sesgo acomodaticio respaldado principalmente por el menor dinamismo económico. A pesar de que la inflación se mantuvo por encima del rango objetivo de 3% a 4% la Junta de Gobierno persistió en los recortes, confiando en que el bajo desempeño económico contribuiría a reducir la inflación.
Una razón clave para detener los recortes cuando la tasa nominal llegó a 6.50% fue que las condiciones monetarias reales se situaron en el punto medio del rango neutral. Según los cálculos de Banxico, la tasa real ex ante se ubicó en 2.7% dentro del rango de neutralidad estimado entre 1.8% y 3.6%.
Riesgos económicos y futuras decisiones
Aunque Banxico declaró oficialmente el fin del ciclo de relajamiento, la economía mexicana enfrenta riesgos crecientes que podrían llevar a la autoridad monetaria a mover la tasa en cualquiera de las dos direcciones. En el frente económico, el riesgo de recesión ha aumentado, con una contracción del PIB en el primer trimestre de 2026 y una actividad económica débil.
Por otro lado, en el frente inflacionario, los precios al consumidor aún corren el riesgo de volver al alza debido a factores como las transferencias monetarias del gobierno los aumentos de salarios mínimos y posibles choques externos que podrían desestabilizar las variables financieras.
Declaraciones de Gabriel Cuadra
El subgobernador del Banco de México Gabriel Cuadra, consideró que la tasa de interés debe mantenerse en su nivel actual de 6.50% debido a la complejidad del entorno económico. En una entrevista con Bloomberg Línea Cuadra destacó la necesidad de prudencia por parte del banco central, señalando que cualquier decisión futura dependerá de la evolución de los indicadores económicos.
Cuadra también mencionó que la desaceleración de la inflación ha estado respaldada por diversos factores, incluyendo el comportamiento de la actividad económica y la fortaleza del peso mexicano. Sin embargo, advirtió sobre los riesgos latentes que podrían afectar la convergencia de la inflación hacia su objetivo.
El conflicto en Medio Oriente sigue siendo un factor de riesgo, aunque una resolución del mismo podría favorecer la estabilidad económica global.
La tasa actual de 6.50% permite al banco central observar con mayor claridad el comportamiento de las variables económicas antes de considerar nuevos ajustes en su estrategia monetaria.



