El incendio forestal que se originó la tarde del sábado 19 de septiembre en el sector La Marmolera, dentro del cerro San Marcos en Villa de Leyva, sigue bajo vigilancia intensiva. A las 14:00 h se registró la primera alerta, y desde entonces la respuesta ha movilizado a instituciones departamentales, nacionales y a la población local.
El gobernador Carlos Amaya presentó el balance de la emergencia el lunes 21 de septiembre, revelando que, a las 18:00 h del domingo, el Puesto de Mando Unificado (PMU) había conseguido un control del 50 por ciento del fuego, que había consumido ya 290 hectáreas de terreno forestal.
Estado actual del incendio y área afectada
Avance del fuego y control al 50%
Según el informe oficial, la mitad del frente del incendio estaba contenida al cierre del día domingo, aunque las ráfagas de viento siguen reactivando focos que previamente se habían extinguido. El ascenso de las llamas por laderas escarpadas obliga a mantener una presencia constante de equipos de combate tanto en tierra como en el aire.
Acciones de respuesta: operativos aéreos y terrestres
Recursos aéreos y descargas de agua
Durante la jornada del domingo se ejecutaron 170 descargas aéreas sumando aproximadamente 240.000 litros de agua sobre la superficie incendiada. La flota aérea está compuesta por cuatro aeronaves: dos helicópteros contratados por la Gobernación de Boyacá, uno del Ejército Nacional y uno de la Fuerza Aérea Colombiana. A primera hora del lunes se activó un helicóptero de mayor capacidad, equipado con un Bambi Bucket de 1.600 litros.
Participación de bomberos y comunidad
En el terreno, 207 efectivos entre bomberos especializados y personal de la Defensa Civil trabajaron de forma coordinada. A este grupo se sumaron 200 voluntarios de la localidad, entre los que destacan jóvenes que apoyaron labores logísticas y de apoyo en la montaña. La combinación de recursos humanos y técnicos ha permitido proteger tanto el casco urbano como el valioso ecosistema del cerro.
Medidas institucionales y condiciones climáticas
Declaración de calamidad pública y evacuaciones
Ante la magnitud del evento, el alcalde encargado Nicolás Méndez declaró la calamidad pública en coordinación con el Comité Municipal de Gestión del Riesgo. Se ordenó la evacuación de residentes del sector noreste del municipio y se suspendieron las clases para el lunes 21 de septiembre. El coliseo municipal quedó habilitado como albergue y centro de atención primaria para los afectados y los equipos de socorro.
Impacto del viento y retos logísticos
Los fuertes vientos, además de dificultar las maniobras de los helicópteros, generan columnas de humo que limitan la visibilidad y el acceso a ciertas áreas del cerro. Estas condiciones han obligado a reprogramar algunos vuelos y a reforzar la coordinación entre la Defensa Civil el Ejército y la Fuerza Aérea. El gobernador Amaya solicitó refuerzos adicionales: nuevas aeronaves y 14 cuerpos de bomberos más para acelerar la contención del fuego.
Las autoridades locales y departamentales siguen haciendo un llamado a la ciudadanía para que colabore con labores logísticas y donaciones de víveres destinados a los socorristas. Mientras tanto, el PMU mantiene la vigilancia permanente y continuará informando sobre avances en el control total del incendio.



