En el corazón del Eje Cafetero, una red vial de 188,5 kilómetros ha sido escenario de una de las concesiones más polémicas de Colombia. Las Autopistas del Caféadjudicadas en 1997, han acumulado décadas de controversias, desde su origen hasta los recientes escándalos que han puesto en jaque a las autoridades y a los ciudadanos.
La historia comienza con una decisión política del gobierno de Ernesto Samperquien otorgó la concesión a Odinsa S. A. por 30 años. La inversión inicial de 1.250 millones de pesos fue mínima frente a la magnitud del negocio, y la adjudicación se realizó de manera cuestionable, sin un proceso transparente. Veinte años después, en 2015, Odinsa fue adquirida por el Grupo Argosconsolidando aún más el control de esta infraestructura estratégica.
El colapso del puente El Alambrado y sus consecuencias
El 12 de abril de 2026, el puente El Alambradoubicado en el corredor vial Calarcá-La Paila, colapsó, causando la muerte de dos policías y generando una crisis en la movilidad de la región. Este tramo, adicionado en 2004, conecta el puerto de Buenaventura con Bogotáy su colapso significó que miles de vehículos pesados tuvieran que circular por las calles de Pereira.
La empresa Autopistas del Café S. A.encargada del mantenimiento, intentó eludir su responsabilidad, insinuando incluso que se trataba de un atentado terrorista. Sin embargo, la presión ciudadana obligó a la empresa a instalar un puente de reemplazo el 12 de octubre de 2026. Este incidente reveló las fallas en la infraestructura y la falta de transparencia en la gestión de la concesión.
La Veeduría Ciudadana y la lucha contra la prórroga de la concesión
Ante las constantes anomalías, un grupo de dirigentes conformó la Veeduría Ciudadana-Concesión Autopistas del Caféintegrada por figuras como Juan Guillermo ÁngelGuillermo Botero Mejía y Pilar Gaviria Botero. La Veeduría descubrió que Odinsajunto con el fondo de capital australiano Macquariepretendía una prórroga de 30 años más a través de la Iniciativa Privada Conexión Centro.
El proyecto, basado en los corredores Armenia-Manizales y La Paila-Calarcáproponía una estructura de ingresos con una tasa de retorno del 31 por ciento, muy por encima del 7 por ciento considerado normal en el sector. La Veeduría denunció que el negocio era leonino y lesivo para los intereses de CaldasQuindío y Risaraldalevantando la consigna: ¡No IP Conexión Centro!.
La Veeduría asistió a las audiencias públicas organizadas por la ANI y presentó una carta pública al presidente Gustavo Petro el 22 de agosto de 2026, en la que se calificó la IP como un negocio seguro para los banqueros, sin rendición de cuentas. Los argumentos ciudadanos, pese a conceptos favorables de la ANI, forzaron al Gobierno a rechazar la IP Conexión Centro mediante la Resolución n.o 20267020005975 el 25 de mayo de 2026.
El impacto en la región y el futuro de la infraestructura vial
La lucha de la Veeduría encontró eco en voces valientes como la de Lina Arango y la congresista Carolina Giraldo Boteroquien gestionó ante el Ministerio de Transporte el reclamo de las comunidades afectadas. Este caso ha abierto un debate sobre los proyectos necesarios para servir a los intereses de Colombia y las comunidades locales.
El futuro de la infraestructura vial en el Eje Cafetero sigue siendo un tema pendiente. Las lecciones aprendidas de esta polémica concesión deben servir para garantizar que los proyectos futuros beneficien a todos los colombianos, no solo a unos pocos.



