El cine argentino vuelve a brillar en el escenario internacional. La directora María Aparicio ha sido galardonada con el GdA Director’s Award 2026 en el Festival de Venecia por su película A veces me entra tristeza, otras veces rebelión.

Este reconocimiento, otorgado el viernes 11 de septiembre de 2026 consolida a Aparicio como una de las voces más destacadas del cine contemporáneo. La película, una coproducción entre Argentina y España fue elegida entre diez largometrajes en competencia en la sección independiente Giornate degli Autori.

Un jurado de prestigio y una recompensa significativa

El jurado, presidido por la directora española Carla Simón estuvo integrado también por la directora y montajista italiana Sara Fgaier y la programadora y distribuidora Hania Mroué. El premio incluye una recompensa económica de 20.000 euros aproximadamente 35 millones de pesos argentinos que se divide entre la directora y el distribuidor internacional de la película.

La historia detrás de la película

A veces me entra tristeza, otras veces rebelión sigue a Dante Ferro interpretado por Roger Koza un historiador argentino que vive en España y trabaja en una investigación sobre la vida y obra de Juan Bialet Massé un médico, abogado e investigador argentino vinculado a los estudios sobre las condiciones laborales.

En Madrid Dante se cruza con Eva Carrasco interpretada por Eva Bianco una cineasta cordobesa que se encuentra de paso por la ciudad después de presentar un cortometraje en un festival francés. A partir de este encuentro fortuito, Aparicio construye una historia que combina la intimidad de sus personajes con cuestiones sociales y políticas vinculadas al mundo del trabajo.

El origen y la inspiración

La película tiene una duración de 100 minutos y fue realizada como una coproducción entre Argentina y España. La ficha oficial de Giornate degli Autori acredita a María Aparicio como directora y guionista, con fotografía de Ezequiel Salinas montaje de Ramiro Sonzini y sonido de Federico Disandro.

El origen de la película está vinculado a la propia experiencia de Aparicio en España. La directora pasó algunos meses en Madrid durante 2025 gracias a una beca de residencia vinculada al Museo Reina Sofía. Durante ese período surgió la posibilidad de filmar dentro de la institución, una idea que comenzó a despertar su interés.

Aparicio estaba trabajando en el guion de otra película, pero descubrió que ese proyecto no tenía sentido para ser rodado allí. Fue entonces cuando apareció la idea de A veces me entra tristeza, otras veces rebelión que terminó desarrollándose de manera mucho más espontánea. La película fue rodada en Madrid y Cataluña en el marco de la residencia Joaquim Jordá organizada por el Museo Reina SofíaFIDMarseille y DocLisboa.

El título y su significado

El título de la película está tomado de una frase de Milonga del peón de campo una canción de Atahualpa Yupanqui. La referencia musical conecta con uno de los ejes centrales de la película: el mundo del trabajo y las desigualdades que atraviesan las relaciones laborales.

“El trabajo es una dimensión en donde se juegan muchas de las complejidades del mundo”, explicó Aparicio días atrás desde Venecia. “Es también una zona de la vida en donde se cristalizan muchas desigualdades”, concluyó.