En medio de la crisis desatada por el doble terremoto, la comunidad universitaria de la Universidad Central de Venezuela (UCV) ha respondido con solidaridad y organización. A 20 días del doble terremoto cuando la UCV decidió suspender actividades hasta septiembre, los estudiantes no han detenido sus esfuerzos por ayudar a los afectados.
Víctor Pereira, estudiante de Física en la UCV, es uno de los líderes de este esfuerzo. Junto a un grupo de voluntarios, ha organizado un puesto de hidratación en el centro de acopio ubicado en la Plaza del Rectorado gestionado por la Federación de Centros Universitarios (FCU).
La respuesta inmediata de la comunidad universitaria
Víctor vivió de cerca el impacto del terremoto del 24 de junio junto a su familia y sus gatos, a quienes rescató luego de las primeras réplicas. Aunque su casa sufrió algunas grietas, su primera preocupación fue ayudar a los demás. Contactó a sus compañeros para asegurarse de que todos estuvieran bien y, el 26 de junio llegó al centro de acopio de la UCV para comenzar su labor.
Desde entonces, Víctor ha sido el encargado de contabilizar y dirigir a los voluntarios que reciben, organizan y distribuyen el agua donada. «Actualmente, los rescatistas necesitan botellas medianas; para familias y refugiados repartimos aguas de 5 litros; nuestra idea es masificar«, explicó. A cada persona o caso individual que atienden, buscan darle, por lo menos, una botella de agua.
El centro de acopio opera con 20 voluntarios al día entre estudiantes de la universidad, sociedad civil y egresados. «Sabemos que con cada agua e insumo que podemos despachar, podemos llegar a mucho«, recalcó Víctor.
La disminución de donaciones y la necesidad continua
Según informes del Center for Disaster Philanthropy (CDP) la financiación en situaciones de desastre se concentra en la respuesta inmediata, con menos destinado a desastres a largo plazo. La UCV no es ajena a esta realidad. Víctor recuerda que luego del 24 de junio llegaron a alcanzar 80 voluntarios para clasificar, cargar y descargar camiones. Sin embargo, con el paso de los días, el flujo de donaciones ha disminuido considerablemente.
Miguelángel Suárez, presidente de la FCU, alertó que el flujo de donaciones individuales ha disminuido. «Las personas traen su donación a la recepción y se ubica dependiendo del insumo. La donación entra y nosotros la sistematizamos dentro de nuestro almacén«, explicó. Las necesidades se identifican a través de la sala situacional, donde se analizan y estipulan las cantidades de insumos necesarios.
El centro de acopio en la UCV actualmente se mantiene operativo desde las 7:00 a.m. hasta las 7:00 p.m.. Miguelángel destacó que la crisis continúa: «Nosotros vamos constantemente a La Guaira y nos damos cuenta de cómo falta agua, alimentos no perecederos, hay muchas personas que aún no tienen acceso«.
Otras organizaciones en acción
Además de la UCV, otras organizaciones están trabajando incansablemente para apoyar a los damnificados. Sunrisas desde sus centros de acopio en Valencia y Caracas, recibe insumos con prioridad logística como carpas, sleeping bags, linternas, baterías, radios portátiles, herramientas, mesas y agua.
Impaktemos una organización sin fines de lucro que gestiona proyectos educativos, mantiene su centro de acopio en la Av. Álvarez Michaud, entre la 4.ª transversal y la Av. principal de Los Chorros, en la Qta. Trucutú.
La Fundación AMÄI enfocada en el bienestar integral de madres, niños y familias, mantiene labores de abordaje comunitario y asistencia humanitaria en Playa Grande, La Guaira. Además, realiza coordinación directa con hospitales para la compra de insumos médicos y materiales esenciales.
Cáritas Venezuela a través de su red nacional en las diócesis y parroquias, sigue trabajando en la recolección de medicamentos, alimentos no perecederos, artículos de cuidado, fórmulas infantiles o ropa para realizar kits de emergencia, kits de higiene y entrega de agua a comunidades afectadas por el doble sismo.
Desde Carabobo, Cáritas recomienda donar agua potable y alimentos no perecederos; medicamentos (analgésicos, antipiréticos, antibióticos, antialérgicos, antihipertensivos, hipoglicemiantes y sales de rehidratación oral) e insumos médicos esenciales (guantes, gasas, vendas, alcohol, agua oxigenada, bandas adhesivas, inyectadoras, soluciones endovenosas, macro y microgoteros, yelcos y pericraneales). También requieren artículos como papel higiénico, toallas sanitarias, pañales desechables para adultos y niños, jabón, crema dental, desodorantes, cepillo dental y centros de cama.



