El escenario geopolítico de Oriente Medio se ha tornado más complejo en los últimos días. Los rebeldes hutíes en Yemen, respaldados por Irán, han intensificado sus acciones, mientras que Irán ha respondido a ataques estadounidenses con represalias en el mar. Paralelamente, las tensiones diplomáticas entre Israel y el Reino Unido han escalado, añadiendo otra capa de complejidad a la región.

Estos eventos no solo afectan a las naciones involucradas directamente, sino que también tienen repercusiones globales, especialmente en el comercio marítimo y la seguridad energética.

Rebeldes Hutíes y la Escalada en Yemen

Los rebeldes hutíes en Yemen han afirmado que fuerzas apoyadas por Arabia Saudí lanzaron decenas de ataques aéreos durante la noche en cuatro provincias yemeníes. Este movimiento sigue a ataques hutíes contra instalaciones petroleras en Arabia Saudí, que resultaron en heridos y daños significativos.

El portavoz hutí Nasruddin Amer informó que los ataques saudíes se concentraron en las provincias de Taiz, Hodeida, Jawf y Marib. Aunque no se han reportado daños o heridos inmediatamente, estos incidentes marcan una escalada significativa en el conflicto, que ha visto un aumento en la intensidad en las últimas semanas.

Las autoridades saudíes no han respondido a las acusaciones, pero la situación amenaza con estrangular el transporte marítimo a través del estrecho de Bab el-Mandeb, una ruta comercial crucial. Este estrecho ha sido vital para mitigar el impacto del control iraní sobre el estrecho de Ormuz, una vía marítima crítica para el comercio de petróleo.

Represalias Iraníes y Tensiones en el Golfo Pérsico

Mientras tanto, Irán ha respondido a los ataques estadounidenses contra cinco petroleros iraníes con sus propias represalias. Según el medio estatal IRIB, las fuerzas iraníes atacaron ocho petroleros y dos embarcaciones de Estados Unidos en el golfo Pérsico y el golfo de Omán.

El centro británico de Operaciones de Comercio Marítimo (UKMTO) informó sobre incidentes que involucran a varios buques mercantes en la parte norte del golfo Pérsico. Aunque no se ha confirmado la existencia de víctimas, estos ataques subrayan la creciente tensión en la región.

El Comando Central de Estados Unidos había anunciado previamente la destrucción de cinco petroleros iraníes de crudo, en respuesta a ataques de misiles iraníes contra un buque de guerra estadounidense. El presidente Donald Trump ha adoptido un enfoque dual, combinando medidas económicas y militares para intentar poner fin al conflicto.

Tensiones Diplomáticas: Israel y el Reino Unido

En otro frente, Israel ha anunciado el cierre del consulado británico en Jerusalén en un plazo de 30 días. Esta decisión sigue a la prohibición del Reino Unido de comerciar con asentamientos en Cisjordania, un territorio ocupado por Israel.

Un funcionario israelí, que habló bajo condición de anonimato, confirmó que el conteo comenzó el martes, cuando el gobierno de Israel anunció una serie de medidas en respuesta a la decisión británica. Estas medidas incluyen no solo el cierre del consulado, sino también la prohibición de entrada al país para ciertos funcionarios británicos.

El consulado británico no ha respondido a las solicitudes de comentarios, pero la situación refleja las tensiones diplomáticas crecientes entre los dos países.

Protestas en Corea del Sur

Decenas de manifestantes se concentraron en la capital de Corea del Sur el miércoles, pidiendo al gobierno que rechace cualquier exigencia de Estados Unidos de desplegar recursos militares en el estrecho de Ormuz. Los manifestantes, con pancartas que decían «Opónganse al despliegue» y «No se unan a una guerra de agresión», acusaron al gobierno de Trump de presionar a Seúl para que brinde asistencia militar.

El gobierno del presidente surcoreano Lee Jae Myung ha enviado un equipo de investigadores militares a Oriente Medio para evaluar la situación de seguridad, pero ha subrayado que no ha tomado ninguna decisión sobre el despliegue de recursos militares en la región. Trump ha exigido abiertamente que Corea del Sur ayude a garantizar el paso seguro por el estrecho de Ormuz, advirtiendo que Seúl no está dispuesto a ayudar pese a la presencia militar de Estados Unidos allí.

Irán ha advertido de «consecuencias graves» si Corea del Sur participa en operaciones de Estados Unidos en torno a la vía marítima, añadiendo otra capa de complejidad a la situación.