El 9 de septiembre de 2026, Noruega se viste de luto para despedir a su amado rey Harald V. En un funeral de Estado sin precedentes, la nación nórdica y las principales monarquías europeas se reúnen en Oslo para rendir homenaje al monarca fallecido el pasado 28 de agosto a los 89 años. La Casa Real ha organizado un evento lleno de simbolismo y emoción, que marca el inicio de una nueva era bajo el reinado de Haakon VIII.

El rey Felipe VI y la reina Letizia junto a la reina Sofía se encuentran entre los numerosos representantes de las casas reales y jefes de Estado que han viajado a Oslo para este emotivo adiós. El estandarte del rey Felipe VI en el Palacio Real de Madrid ondea a media asta como señal de duelo, un gesto que se mantendrá hasta el momento de la inhumación de Harald V.

Un operativo de seguridad sin precedentes

Desde el 1 de septiembre, los restos del rey Harald se encuentran en el Palacio Real de Oslo donde una capilla ardiente ha recibido a decenas de miles de ciudadanos. El funeral de Estado, conocido como Operación K ha sido meticulosamente planificado por el Ministerio de Asuntos Exteriores noruego. Más de 6.500 policías y soldados se desplegarán en puntos estratégicos para garantizar la seguridad durante el evento.

La procesión fúnebre, que avanzará lentamente a 60 pasos por minuto, comenzará en el Palacio Real y recorrerá un kilómetro hasta la catedral de Oslo. El féretro del monarca, cubierto por el estandarte real, la corona y la espada del reino, será transportado en un vehículo militar Mercedes-Benz Geländewagen negro. En el momento en que se abran las puertas del palacio, se dispararán 21 salvas desde la fortaleza de Akershus y otras instalaciones militares.

La ceremonia fúnebre en la catedral de Oslo

Justo antes de las 13:00, tres campanas sonarán en las iglesias de todo el país, marcando el inicio de un minuto de silencio que concluirá con el repique de tres campanas más. La ceremonia litúrgica, presidida por el obispo Olav Fykse Tveit, contará con la participación de la obispa de Oslo Sunniva Gylver. El presidente del Parlamento, Masud Gharakhani, y el primer ministro, Jonas Gahr Støre, pronunciarán discursos conmemorativos en homenaje al legado del rey Harald.

Representantes de diferentes religiones y filosofías encenderán velas en la catedral, creando una atmósfera de respeto y solemnidad. Tras la ceremonia, las Fuerzas Aéreas realizarán un vuelo en homenaje al monarca sobre el templo, formando una formación “hombre desaparecido” con cuatro cazas F-35.

La despedida privada y el ascenso de Haakon VIII

Tras la ceremonia en la catedral, el féretro del rey Harald será transportado a la iglesia del castillo de Akershus donde tendrá lugar una ceremonia privada alrededor de las 14:00. La familia real noruega y otros invitados se reunirán para un último adiós antes de que los restos mortales del monarca sean colocados en la cripta real, junto a los sarcófagos de sus padres y abuelos.

En el patio de la fortaleza de Akershus, los nuevos reyes Haakon VIII y Mette-Marit aparecerán para saludar a los ciudadanos. Las banderas volverán a alzarse por completo, se disparará una doble salva real y las campanas de las iglesias de todo el país sonarán durante una hora. Este momento marcará el inicio de una nueva era para Noruega, con Haakon VIII al frente del trono.

El broche final de esta emotiva jornada lo protagonizarán los nuevos reyes y el resto de la familia real en el balcón del Palacio Real de Oslo. Desde aquí, saludarán a los ciudadanos que acudan al lugar, mostrando la nueva imagen de la casa real. Un momento que simboliza el comienzo de una nueva etapa en la historia de Noruega, bajo el reinado de Haakon VIII.