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4 junio 2026

Trump sugiere convertir a Venezuela en el 51.º estado y alude a su riqueza petrolera

Trump difundió una gráfica que ubica a Venezuela como el 51.º estado; Delcy Rodríguez lo rechazó y destacó la independencia del país mientras avanzan reformas energéticas y acuerdos con multinacionales

Trump sugiere convertir a Venezuela en el 51.º estado y alude a su riqueza petrolera

Una publicación del expresidente Donald trump en su red Truth Social volvió a poner a Venezuela en el centro de la conversación internacional. El mensaje incluía un mapa con una bandera estadounidense incrustada y la leyenda 51.º estado, y, según fuentes, apareció mientras Trump se dirigía a una cumbre en China. La imagen retoma un hilo de declaraciones previas del propio líder estadounidense, quien en distintos medios habló de la posibilidad de incorporar a Venezuela como parte del territorio estadounidense y llegó a invocar las supuestas riquezas petroleras del país.

El post revive tensiones ya existentes entre ambos gobiernos y coincide con cambios internos en Caracas: reformas económicas que han abierto sectores como la petróleo y la minería a inversión extranjera, y acuerdos con compañías internacionales. La reacción oficial en Venezuela fue inmediata y enérgica: la presidenta interina, Delcy Rodríguez, rechazó categóricamente cualquier idea de entregar la soberanía y defendió el valor histórico de la independencia nacional.

El mensaje de Trump y su repercusión

En redes, la publicación de Trump fue clara en su simbología y en sus intenciones políticas: mostrar a Venezuela con una bandera estadounidense y la etiqueta de 51.º estado. Este gesto no fue aislado; semanas antes el exmandatario había tuiteado en marzo propuestas similares y, durante una entrevista con Fox News, afirmó estar «seriamente» considerando la idea. Además, algunos informes republicanos y medios cercanos al expresidente hicieron hincapié en un argumento económico: la supuesta existencia de enormes reservas petroleras valoradas en alrededor de 40 billones de dólares, cifra que Trump y sus aliados han utilizado para justificar la ambición.

Reacciones públicas y diplomáticas

La publicación provocó reacciones mixtas. En Estados unidos, sectores del oficialismo la celebraron como una broma estratégica o una muestra de poder; en Venezuela fue tomada como una provocación. La presidente interina, Delcy Rodríguez, declaró tras una audiencia en la Corte Internacional de Justicia en La Haya que «nunca» se consideró esa posibilidad y enfatizó el apego de los venezolanos a su proceso de independencia y a sus héroes. La afirmación subraya una distancia entre la retórica estadounidense y la narrativa soberanista que persiste en Caracas.

Reformas en Caracas y acuerdos con multinacionales

Desde que asumió como líder interina, Delcy Rodríguez impulsó cambios que han atraído a empresas extranjeras. Las reformas han abierto sectores como la exploración minera y la explotación de hidrocarburos; en ese marco, Venezuela firmó contratos con firmas como Chevron, Eni y Repsol. Rodríguez ha presentado esos acuerdos como ejemplos de convergencia de intereses entre Estados Unidos y Venezuela, y como una forma de reactivar la economía petrolera tras años de aislamiento y sanciones.

Política interna y derechos

Además de la apertura económica, el gobierno interino promulgó una ley de amnistía que posibilitó la liberación de cientos de presos políticos, aunque, según reportes oficiales y de la oposición, aún quedarían en torno a 500 detenidos. La oposición, por su parte, ha presionado por la convocatoria de elecciones; cuando se le preguntó sobre la posibilidad de comicios el 1 de mayo, Rodríguez respondió que no lo sabía y que ocurrirían «en algún momento». Esas palabras reflejan un calendario político aún incierto y la tensión entre demandas democráticas y los procesos de reforma económica.

Implicaciones geopolíticas

La afirmación de convertir a Venezuela en un posible 51.º estado abre un abanico de consecuencias diplomáticas y legales. Más allá del simbolismo, la idea choca con principios básicos de soberanía y con la realidad institucional internacional: la captura de Nicolás Maduro por fuerzas estadounidenses el 3 de enero, que algunos actores citan al comentar la situación, agrega una capa de complejidad. En foros internacionales, como la Corte Internacional de Justicia, Caracas ha buscado defender sus reclamaciones territoriales y económicas, mientras que las potencias valoran la estabilidad regional y el acceso a recursos.

Visitas y defensa internacional

La presencia de Rodríguez en La Haya, en una audiencia sobre una disputa con Guyana por una zona rica en hidrocarburos, fue su primer viaje fuera del Caribe desde que asumió el cargo. Ese desplazamiento subraya la estrategia de combinar litigio internacional con apertura a inversiones, una doble vía que busca reinsertar a Venezuela en mercados globales sin ceder la soberanía. Mientras tanto, la retórica desde Washington, especialmente en campañas y redes, promete mantener el tema en la agenda pública y diplomática.

En definitiva, la publicación de Trump reavivó un debate que mezcla simbología política, intereses económicos y reclamos de soberanía. Entre fotos en redes y acuerdos con multinacionales, la relación entre Washington y Caracas sigue siendo volátil y con implicaciones que trascienden la anécdota digital.

Autor

Camilla Fiore

Camilla Fiore, de Verona, anotó su primera reseña tras probar un suero en la Feria de la Cosmética: ese artículo cambió la línea editorial dedicada a las pruebas de producto. Propone secciones con un enfoque riguroso y aporta a la redacción la precisión de quien colecciona antiguos muestrarios.