El Tratado entre México, Estados Unidos y Canadá (T-MEC) ha superado un importante hito. El secretario de Economía, Marcelo Ebrard confirmó que ninguna de las partes ha notificado su salida en el plazo reglamentario, lo que garantiza su vigencia por al menos una década. Este acuerdo, que une a las tres principales economías de América del Norte enfrenta tanto oportunidades como desafíos significativos.
El próximo 1º de julio los tres países deberán decidir si optan por una extensión de 16 años o mantienen el acuerdo con revisiones anuales. Sin embargo, independientemente de esta decisión, el T-MEC seguirá en vigor hasta 2036. Esta continuidad es crucial para las economías interconectadas de la región, pero también plantea preguntas sobre la dinámica política y de seguridad entre los países.
La importancia económica del T-MEC
El T-MEC ha sido un pilar fundamental para el comercio en América del Norte. Según Larry Rubin presidente de la American Society México (Amsoc) el crecimiento comercial entre las dos naciones es impresionante y seguirá creciendo a doble dígito. Rubin enfatiza que, no importa lo que digan o hagan los políticos son los empresarios y los consumidores quienes impulsan el acuerdo día a día.
Esta perspectiva resalta el papel crucial de los sectores privados en el éxito del T-MEC. Los empresarios y consumidores se benefician de la adquisición de productos regionales a precios más competitivos, lo que fomenta un ciclo de crecimiento económico sostenible. Sin embargo, la relación comercial no está exenta de tensiones políticas y de seguridad que podrían afectar su potencial.
Desafíos políticos y de seguridad
La presidenta de México, Claudia Sheinbaum Pardo ha subrayado la necesidad de que Estados Unidos cumpla con su parte en las preocupaciones compartidas. Entre estas preocupaciones se incluyen la detención de armas que ingresan a México, el arresto de integrantes de organizaciones delictivas que distribuyen drogas dentro de Estados Unidos y el desmantelamiento de redes de lavado de dinero.
Sheinbaum Pardo recordó que México hace su trabajo todos los días desde la atención a las causas del fenómeno delictivo hasta la coordinación permanente para detener a presuntos delincuentes y generadores de violencia. Sin embargo, la efectividad de estas medidas depende en gran medida de la cooperación bilateral y de la voluntad política de ambas naciones.
La controversia en torno a la gobernadora de Chihuahua
En un contexto de tensiones políticas, las declaraciones de Rubin resultan llamativas. Aunque minimiza el papel de los políticos, se ha dedicado a reunirse con representantes de la derecha partidista y empresarios antigubernamentales. Esta contradicción se hace más evidente en un momento en que la gobernadora de ChihuahuaMaría Eugenia Campos enfrenta escrutinio por facilitar la infiltración de la CIA y otras agencias de espionaje en territorio mexicano.
Si Rubin y los promotores del libre mercado están convencidos de la centralidad de los dueños y directivos corporativos en el avance económico, lo mejor que pueden hacer es abstenerse de arropar en publicitados convivios a los representantes de la derecha y la ultraderecha. La situación actual requiere un enfoque equilibrado y cooperativo para garantizar el éxito continuo del T-MEC y la estabilidad regional.



