El Consejo Nacional Electoral (CNE) de Colombia declaró oficialmente el 24 de junio de 2026 a Abelardo de la Espriella como presidente electo del país. Esta proclamación se produjo tras una reñida contienda en la que el candidato de ultraderecha se impuso por un margen de menos del 1% sobre su rival, Iván Cepeda del oficialismo.
La jornada electoral, que mantuvo en vilo a millones de colombianos, culminó con un preconteo que otorgó a De la Espriella el 49,66% de los votos, frente al 48,70% de Cepeda. Esta diferencia, de apenas 247.000 votos representa la margen más estrecho en una segunda vuelta presidencial desde la implementación de este sistema en 1994.
El proceso de escrutinio y las impugnaciones
Aunque el preconteo es una herramienta informativa que ha servido históricamente para anticipar los resultados electorales, el escrutinio oficial realizado por jueces y notarios, es el que tiene validez jurídica. La campaña de Cepeda ha señalado que, aunque reconoce los resultados preliminares, espera el escrutinio definitivo para aceptar totalmente los resultados.
De la Espriella, por su parte, ha hecho un llamado a la calma y ha pedido a sus rivales que no desaten un incendio social. Gustavo Petro presidente de Colombia y partidario de Cepeda, también ha instado a la espera de los resultados definitivos, señalando que la votación está casi empatada.
Antecedentes y reacciones
La decisión de Cepeda de esperar el escrutinio definitivo no tiene precedentes recientes en Colombia. Sin embargo, su partido, el Pacto Histórico ha tenido experiencias previas en las que el escrutinio legal les ha favorecido. Por ejemplo, en las elecciones parlamentarias de 2026 el Pacto Histórico obtuvo 390.000 votos más durante el escrutinio legal en comparación con el preconteo.
Las reacciones a los resultados preliminares han sido variadas. Mientras De la Espriella se declaró presidente electo Cepeda anunció que sus abogados impugnarían los resultados en 33.000 mesas de votación alrededor del país. Frey Muñoz subdirector de la Misión de Observación Electoral (MOE) instó a la calma y a esperar los resultados consolidados.
El papel de la Registraduría y el CNE
La Registraduría Nacional es la encargada de organizar el proceso logístico de las elecciones, pero no certifica la elección presidencial. Esta potestad corresponde al Consejo Nacional Electoral (CNE) que se basa en el escrutinio legal realizado por jueces y notarios alrededor del país.
El escrutinio funciona en etapas sucesivas: primero en las mesas electorales, luego en comisiones municipales, departamentales y, finalmente, a nivel nacional. Cada etapa revisa el trabajo de la anterior con base en las actas, no en los votos físicos, que permanecen custodiados en las llamadas arcas triclaves.
La experiencia histórica muestra que las discrepancias entre el preconteo y el escrutinio definitivo suelen ser mínimas. En las elecciones presidenciales, la diferencia promedio desde 1998 apenas alcanza el 0,1% del total de sufragios. Sin embargo, la campaña de Cepeda espera que este proceso pueda revertir el resultado preliminar.



