En un movimiento que podría alterar significativamente el equilibrio de poder en el conflicto entre Ucrania y Rusia, Reino Unido ha decidido compartir información clasificada sobre los componentes británicos del misil SCALP. Esta decisión permite a Ucrania fabricar en su territorio uno de los misiles occidentales que más daño ha causado a Rusia desde el inicio de la guerra.
El primer ministro británico, Andy Burnham visitó Kiev con motivo del 35.º aniversario de la independencia ucraniana para reafirmar el compromiso de su país con Ucrania. «El pueblo ucraniano no debe albergar ninguna duda: Reino Unido está a vuestro lado hoy y durante todo el tiempo que sea necesario», declaró Burnham, subrayando la determinación de su gobierno de apoyar a Ucrania hasta lograr una paz justa y duradera.
La transferencia tecnológica y su impacto estratégico
El misil SCALP conocido como Storm Shadow en Reino Unido, es el resultado de una cooperación franco-británica y es fabricado por la empresa europea MBDA. Aunque Francia ya había acordado con Ucrania establecer líneas de producción locales para el SCALP, el arma incorpora tecnología británica clasificada. Por lo tanto, la decisión de Reino Unido completa un puzzle tecnológico que Francia no podía cerrar por sí sola.
La elección del SCALP, en lugar del Storm Shadow, responde a una cuestión práctica: el proyecto franco-ucraniano ya estaba en marcha. Para evitar duplicidades, Reino Unido ha desbloqueado los componentes británicos del misil francés. Sin embargo, levantar una cadena de producción para un arma de esta complejidad llevará tiempo, y ninguna de las partes ha dado una fecha concreta.
Desafíos y dependencias tecnológicas
Aunque el misil es franco-británico, su arquitectura actual incorpora componentes estadounidenses, incluidos elementos relacionados con el guiado, y depende también de datos cartográficos procedentes de Estados Unidos para determinadas misiones. Por ello, todavía no está claro si Washington autorizará y proporcionará esos datos para cada ataque que Ucrania quiera efectuar con los futuros Scalp-EG/Storm Shadow fabricados dentro del país.
Para eliminar la dependencia de la Casa Blanca y garantizar la autonomía de la cadena de suministro, Reino Unido está desarrollando armas avanzadas de ataque de largo alcance sin componentes estadounidenses. El programa, llamado Project Brakestop comenzó en noviembre de 2026 después de las dificultades para obtener determinados misiles occidentales y autorización para utilizarlos contra objetivos situados en profundidad dentro de Rusia.
El desarrollo del Crossbow
Tres prototipos, desarrollados por MBDA UKMGI Engineering y Rotron Aerospace superaron con éxito las pruebas realizadas esta primavera. Tras nuevos ensayos este año, uno o varios podrían estar en manos de Kiev antes de finales de 2026. El Crossbow de MBDA UK, por ejemplo, utiliza un sistema propio de navegación visual y no incorpora componentes estadounidenses. «La libertad de maniobra y la soberanía» fueron criterios centrales del proyecto, según Bill Beaumont de MBDA.
El Crossbow tendrá un diseño modular y utilizará componentes militares y comerciales disponibles en el mercado para acelerar la producción. Ucrania y otras empresas europeas siguen una estrategia similar, desarrollando drones y misiles ITAR-free libres de componentes estadounidenses sujetos a regulaciones.
Reacciones y perspectivas futuras
El Kremlin reaccionó con indignación ante el anuncio, y su portavoz, Dmitry Peskov afirmó que el Reino Unido estaba «participando en la guerra» y «echando leña al fuego». Sus declaraciones se produjeron después de que la embajada rusa en Londres advirtiera al Reino Unido que «cuanto mayor sea su implicación» y «cuanto mayor sea su apoyo» a Ucrania, «mayor será el precio que pagará».
El general retirado Volodymyr Havrylov exviceministro de Defensa ucraniano, aseguró que el verdadero game changer llegará cuando Kiev disponga de suficiente capacidad de ataque en profundidad para alcanzar objetivos estratégicos próximos a Moscú y San Petersburgo, donde se concentra buena parte de la industria militar rusa.
La decisión podría convertirse en un precedente para otros socios y redefinir la capacidad de defensa de Ucrania en los próximos años.



