La presidenta de México, Claudia Sheinbaum ha presentado una iniciativa de reforma constitucional con el objetivo de que los candidatos a la Presidenciagubernaturas o jefatura de Gobierno renuncien a cualquier otra nacionalidad que posean. Sheinbaum argumenta que un gobernante con doble nacionalidad podría tener intereses divididos, lo que podría afectar su lealtad hacia México.
Actualmente, la Constitución mexicana establece que para ser presidente se requiere ser ciudadano mexicano por nacimiento, hijo de padre o madre mexicanos y haber residido en el país al menos 20 años. Sin embargo, no prohíbe explícitamente la doble nacionalidad. Los gobernadores, por su parte, deben ser ciudadanos mexicanos por nacimiento y nativos de la entidad o con residencia efectiva no menor de cinco años.
El caso de Francisco Javier Cabeza de Vaca
El debate sobre la doble nacionalidad se intensificó con el caso del exgobernador de TamaulipasFrancisco Javier Cabeza de Vaca quien actualmente se encuentra prófugo de la justicia mexicana. Cabeza de Vaca, quien posee nacionalidad mexicana y estadounidense, ha utilizado su ciudadanía estadounidense para residir en McAllen, Texas y evadir las órdenes de captura en su contra por acusaciones de delincuencia organizadalavado de dineroenriquecimiento inexplicable y defraudación fiscal.
En 2001, Cabeza de Vaca obtuvo un certificado de la Secretaría de Relaciones Exteriores que lo acreditaba como mexicano de nacimiento, renunciando formalmente a cualquier otra nacionalidad. Sin embargo, los hechos demuestran que nunca renunció a su ciudadanía estadounidense, utilizando esta condición para evadir la justicia mexicana.
Precedentes internacionales
El caso de Cabeza de Vaca no es aislado. En Ecuador el presidente Daniel Noboa quien posee nacionalidad estadounidense, y en Colombia el presidente Abelardo de la Espriella con nacionalidades estadounidense e italiana, han generado controversias similares. Sheinbaum señala que estos casos ilustran cómo la doble nacionalidad puede crear conflictos de intereses, especialmente cuando los gobernantes tienen vínculos con potencias extranjeras.
Un ejemplo histórico es el del ex presidente peruano Alberto Fujimori quien, tras imponer una dictadura en Perú, huyó a Japón en busca de impunidad. Sheinbaum considera que México debe aprender de estas experiencias para evitar situaciones similares en el futuro.
Desafíos y consideraciones
La propuesta de Sheinbaum enfrenta varios desafíos prácticos. Por ejemplo, algunos países no permiten a sus ciudadanos renunciar a la nacionalidad, lo que podría complicar la aplicación de la reforma. Además, se deberán establecer mecanismos claros para verificar la no posesión de segundas o terceras ciudadanías y penalizar a quienes mientan sobre su nacionalidad para acceder a un cargo.
Sheinbaum ha sido clara en su postura: «Presidente mexicano o presidenta mexicana es mexicana, no representa otro país«. Su iniciativa busca garantizar que quienes ocupen los más altos cargos del país representen exclusivamente los intereses de México.
La reforma, de aprobarse, tendría que definir qué cargos estarían sujetos a la prohibición y cuánto tiempo antes de una elección tendría que acreditarse la renuncia a una segunda nacionalidad. Este debate no solo es jurídico, sino también político y social, ya que toca temas de soberaníarepresentación política y lealtad nacional.



