El sur del Líbano, una región de belleza natural y profunda historia, se encuentra en un estado de tensión constante. La carretera que bordea el Mediterráneo, cerca de la frontera con Israel, ofrece un paisaje desolador: cultivos abandonados y edificios destruidos por los ataques aéreos israelíes. Esta zona, corazón de la comunidad musulmana chiita, es el epicentro del apoyo a Hezbolá, la milicia respaldada por Irán.
En las últimas dos décadas, la región ha sido escenario de tres invasiones militares israelíes, la más reciente iniciada en marzo de 2026 tras un ataque de Hezbolá contra Israel. A pesar del alto al fuego anunciado en junio, los ataques aéreos y las demoliciones continúan, dejando a cientos de miles de libaneses desplazados y sin esperanza de retorno.
La Presencia Militar Israelí y sus Consecuencias
Un equipo de la BBC se unió a una misión humanitaria de la UNIFIL la fuerza de mantenimiento de la paz de la ONU, para visitar la zona bajo control israelí. Allí, al igual que en Gaza, Israel ha arrasado pueblos enteros. La franja de tierra actualmente controlada por Israel constituye alrededor del 5% del territorio libanés y, en algunos puntos, se extiende hasta 10 km desde la frontera.
El convoy, liderado por tropas finlandesas de la UNIFIL, escoltaba a civiles desde y hacia aldeas cristianas cercanas a la frontera. Estas comunidades, aunque salvadas de los ataques, se encuentran aisladas del resto del país debido a la ocupación israelí. La presencia militar israelí es evidente: soldados, edificios residenciales utilizados como bases y drones de vigilancia en el cielo.
La Consolidación de la Ocupación
El ministro de Defensa israelí, Israel Katz, declaró haber dado instrucciones a las fuerzas armadas para prepararse para una presencia a largo plazo en la zona. Funcionarios israelíes afirman que su objetivo es establecer una zona de seguridad para proteger a las comunidades del norte de Israel de los ataques de Hezbolá. Según la UNIFIL, el ejército israelí ha establecido cuatro nuevas bases en las zonas invadidas, elevando a nueve el número total de posiciones.
Organizaciones de derechos humanos afirman que algunas de las acciones de Israel en el sur del Líbano constituyen la destrucción deliberada de infraestructura civil, lo que podría considerarse un crimen de guerra. En respuesta a estas acusaciones, el ejército israelí afirmó que los edificios destruidos eran utilizados por Hezbolá con fines militares y que actuaba de conformidad con el derecho internacional.
El Alto al Fuego y las Violaciones
En junio de 2026, Estados Unidos e Irán anunciaron un acuerdo preliminar destinado a poner fin a su conflicto, que incluía el cese de la violencia en el Líbano. Sin embargo, según un funcionario de inteligencia libanés, el ejército de dicho país ha registrado más de 5.000 violaciones del acuerdo por parte de Israel, incluyendo ataques aéreos, ataques con drones, bombardeos e incursiones casi diarias de soldados israelíes en territorio libanés más allá de la zona ocupada.
Hezbolá, considerada una organización terrorista por países como Reino Unido y Estados Unidos, no ha llevado a cabo ataques contra Israel desde la entrada en vigor del alto el fuego, pero sí ha atacado a tropas israelíes que operan en territorio libanés. «Los israelíes están expandiendo su presencia en Líbano. También han estado incendiando zonas y demoliendo casas mientras continúan los bombardeos, a pesar del alto al fuego», declaró el funcionario de inteligencia libanés.
El Futuro de la Región
Funcionarios israelíes han condicionado la retirada del Líbano al desarme de Hezbolá, algo que el gobierno libanés no puede garantizar sin el consentimiento del grupo. Hezbolá se opone a estos esfuerzos y afirma que cualquier debate sobre sus armas solo debería tener lugar tras la retirada total de Israel. Israel, por su parte, ha alegado que el ejército nacional libanés no ha actuado con la suficiente contundencia.
El plan no ha experimentado ningún avance y no se prevé ningún cambio significativo antes de las elecciones israelíes de finales de octubre de 2026. «La idea de las ‘zonas piloto’ parece estar muerta hasta que cambie el contexto», comentó un diplomático europeo familiarizado con la situación. «Parece que nos dirigimos hacia una situación similar a la de Gaza. Los israelíes se están atrincherando… y, por ahora, han venido para quedarse».



