En la madrugada del 20 de agosto de 2026, mientras la mayoría de los colombianos dormían, tres sismos de baja intensidad se registraron en el Pacífico colombiano. Según el Servicio Geológico Colombiano (SGC) estos movimientos telúricos ocurrieron en dos departamentos diferentes, dejando a muchos ciudadanos preguntándose sobre la frecuencia y el impacto de estos fenómenos naturales.

El primer sismo se sintió a la 1:19 a. m. con una magnitud de 2,6. Su epicentro se ubicó a 19 kilómetros del municipio de Orito (Putumayo) con una profundidad superficial, inferior a los 30 kilómetros. Pocos minutos después, a la 1:23 a. m. un segundo movimiento telúrico fue detectado por el SGC.

El monitoreo sísmico en Colombia

Colombia se encuentra en una de las regiones sísmicamente más activas de Sudamérica, debido a la interacción de las placas tectónicas de Nazca, Sudamericana y Caribe. El SGC mantiene un monitoreo constante a través de la Red Sismológica Nacional de Colombia que registra la hora, magnitud, profundidad y ubicación de cada evento.

La información proporcionada por el SGC puede ser revisada y ajustada a medida que se procesan los registros obtenidos por las estaciones sismológicas. Además, el organismo cuenta con el formulario Sismo Sentido mediante el cual los ciudadanos pueden informar si percibieron un movimiento y describir sus efectos. Esta información es crucial para evaluar la intensidad del sismo en diferentes lugares del territorio.

Zonas de mayor actividad sísmica en Colombia

El país presenta una actividad sísmica distribuida en varias regiones. Una de las zonas más conocidas es el Nido Sísmico de Bucaramanga ubicado en el departamento de Santander. Esta área es objeto de monitoreo permanente debido a su elevada frecuencia de sismos, muchos de ellos de magnitudes pequeñas que no son percibidos por la población.

Otra región con importante actividad sísmica es el suroccidente colombiano, particularmente en zonas cercanas a la costa del Pacífico y al límite con Ecuador. Además, el piedemonte de la cordillera Oriental y algunas regiones de los departamentos de Meta, Cundinamarca, Boyacá y Tolima también pueden registrar movimientos telúricos de distinta profundidad y magnitud.

La preparación es clave para reducir los riesgos asociados con los terremotos. Antes de un sismo, es recomendable preparar una mochila de emergencia con agua, alimentos, linterna, botiquín y artículos básicos. También es importante elaborar un plan familiar y establecer puntos de encuentro.

Durante un sismo, la recomendación principal es aplicar la técnica “agáchate, cúbrete y sujétate”. Si estás dentro de un inmueble, busca protección debajo de una mesa resistente y protege la cabeza y el cuello. Aléjate de ventanas, vidrios, estanterías y objetos que puedan caer. Si estás en la calle, aléjate de edificios, postes, cables y otros elementos que puedan desprenderse.

Después de un sismo, comprueba si hay personas heridas y revisa los posibles daños únicamente cuando sea seguro hacerlo. Presta atención a fugas de gas, daños eléctricos o problemas estructurales. Mantente informado mediante los canales oficiales del SGC y de las entidades de gestión del riesgo.