En un discurso ante dirigentes del campo en la Bolsa de Cereales de buenos aires, el presidente Milei anunció una nueva ronda de rebajas en las retenciones que afectan al sector agrícola. Según lo comunicado, las retenciones al trigo y la cebada pasarán de 7,5% a 5,5% a partir de junio de 2026. Para la soja propuso un esquema gradual: desde enero de 2027 se reducirán entre 0,25 y 0,5 puntos porcentuales por mes de manera continua hasta 2028, condicionado a la recaudación y a la continuidad de la gestión.
El paquete no se limitó al campo: el presidente anunció recortes también para la industria automotriz, la petroquímica y la producción de maquinaria, con un cronograma que el Ejecutivo informó que será detallado por el Ministerio de Economía. En su intervención, Milei vinculó estas medidas con su objetivo de achicar el Estado y devolver recursos a los ciudadanos mediante la reducción del gasto público, recordando que desde su asunción en diciembre de 2026 su gobierno implementó recortes que le permitieron registrar superávits fiscales en los primeros dos años.
Detalles del anuncio y condiciones
La baja inmediata para trigo y cebada es una medida concreta con fecha de inicio en junio de 2026, mientras que el plan para la soja es de ejecución mensual a partir de enero de 2027. El presidente explicitó que la secuencia dependerá de la evolución de la recaudación fiscal y de la capacidad del gobierno para sostener los menores ingresos tributarios; además enlazó el programa con su intención de continuidad política hacia 2027. El anuncio incluye la promesa de que otros sectores industriales tendrán reducciones progresivas, con un cronograma que apuntaría a disminuir la presión tributaria sobre exportaciones de la industria entre julio y junio de 2027, según lo señalado por el Ejecutivo.
Reacciones del sector agroexportador
La respuesta de las cámaras del agro fue en general positiva, aunque con matices. Gustavo Idígoras, titular de la Cámara de la Industria Aceitera y del Centro de Exportadores de Cereales, valoró que la baja para trigo y cebada llega en un momento clave para la campaña fina y puede incentivar la siembra, pero advirtió sobre la necesidad de instrumentar el plan de forma ordenada para no afectar los flujos comerciales. Desde entidades como la Sociedad Rural Argentina se celebró la medida como paso hacia una mayor competitividad, aunque algunos actores mantienen el reclamo de retenciones cero como objetivo final.
Voces gremiales y del mercado
Distintas organizaciones y corredores destacaron la importancia de reglas previsibles para la comercialización y la formación de precios. La Ciara expresó su disposición a colaborar con el Ministerio de Economía para evitar efectos adversos en la comercialización, mientras que operadores señalaron que una disminución de retenciones puede aumentar las liquidaciones del agro y la entrada de divisas, aunque el impacto directo sobre el precio final al productor podría ser limitado. Consultoras que calcularon el efecto de rebajas anteriores estimaron un costo fiscal en el rango de USD 500 millones a USD 700 millones anuales; en concreto, Romano Group y LCG proyectaron cifras cercanas a USD 580 millones y USD 687 millones, respectivamente.
Contexto macroeconómico y perspectivas
El anuncio se produce en un contexto en el que el sector agroexportador sigue siendo central para la economía: según INDEC, más del 60% de las exportaciones en 2026 provinieron de actividades relacionadas con el campo. Además, el organismo reportó un récord de ventas externas por US$8.914 millones en abril y una actividad económica que creció 5,5% interanual en marzo. Desde la Casa Rosada se argumenta que las rebajas impulsarán la competitividad y las inversiones, mientras que el Ejecutivo remarca acuerdos comerciales alcanzados con socios internacionales como un elemento que ampliaría mercados para la agroindustria; estas afirmaciones fueron presentadas por el presidente como parte del relato de apertura comercial.
Riesgos y medidas pendientes
Los analistas coinciden en que el resultado final dependerá del detalle técnico del cronograma y de la gestión operativa para garantizar previsibilidad a exportadores y compradores internacionales. Entre los riesgos figuran la pérdida de recaudación si no se compensan con mayor actividad, la posibilidad de desorden en las liquidaciones y la necesidad de coordinar logística y comercialización para que la baja de retenciones se traduzca en mayor oferta exportable. El Ministerio de Economía deberá publicar las normas y los plazos concretos para que el anuncio deje de ser una declaración de intención y se convierta en una política aplicable y transparente.
