La balanza exportadora mexicana mostró una transformación notable: el equipo informático pasó a ser el principal rubro de ventas internacionales, desplazando por primera vez a los vehículos nuevos. Según un análisis de Banco Base, las exportaciones totales crecieron 7.64% en 2026, pero los envíos bajo la fracción arancelaria #8471 —que agrupa equipo para procesamiento de datos y computadoras— se dispararon casi un 145%. Este comportamiento redefinió la estructura de las ventas externas del país y subrayó la importancia creciente de la cadena de valor tecnológica.
Detrás de este salto hay factores productivos y regulatorios: muchas piezas y equipos quedaron fuera de restricciones de reglas de origen, lo que facilita su acceso preferencial al mercado estadounidense vía el USMCA. Por ello, durante 2026 el arancel promedio aplicado por Estados Unidos sobre la electrónica mexicana fue de apenas 0.45%, frente a 10.53% en productos similares importados desde China, una ventaja competitiva que se tradujo en mayores pedidos y mayor valor exportado.
El nuevo mapa de la producción electrónica
El empuje de la industria no fue homogéneo: Chihuahua y Jalisco concentraron la mayor parte del crecimiento. Chihuahua representó el 46% de las exportaciones de equipo informático, mientras que Jalisco aportó el 23%, lo que suma casi siete de cada diez dólares exportados en este segmento. En cifras absolutas, Chihuahua alcanzó cerca de $110 mil millones en exportaciones en 2026 (desde $75 mil millones en 2026) y Jalisco llegó a casi $53 mil millones (desde $32 mil millones), marcando para Jalisco un hito al convertirse en el principal estado no fronterizo en ventas externas.
Factores que impulsaron el crecimiento
Ventajas arancelarias y composición de producto
Una de las palancas fue la estructura arancelaria favorable: la ausencia de limitaciones en ciertas fracciones hizo que muchos bienes cumplieran con los criterios del USMCA y gozaran de aranceles mínimos. Además, los procesadores se convirtieron en el producto más exportado, con un valor de $80.5 mil millones, de los cuales apenas 0.71% de su valor estuvo sujeto a un arancel del 25%, según Rodolfo Ostolaza, subdirector de estudios económicos en Banamex. Ostolaza atribuye este fenómeno a décadas de inversión en cadenas regionales que ahora facilitan el cumplimiento de las reglas de origen.
Aumento de la demanda en Estados Unidos
La demanda estadounidense por equipo informático creció al ritmo de la expansión de su infraestructura digital: el sector de centros de datos aumentó la inversión un 30% entre 2026 y 2026, alcanzando $102.2 mil millones, mientras que la inversión en equipo de procesamiento de información y computadoras subió casi 22% en el mismo periodo. Ese dinamismo generó pedidos mayores hacia México, que se especializa en productos de mayor valor y mayor margen, al tiempo que incorpora más automatización, robótica y inteligencia artificial en sus procesos industriales.
Geografía de la industria y capacidad laboral
Además de Chihuahua y Jalisco, otros estados mostraron participación relevante: Baja California aportó 13% del total, Tamaulipas 7% y Nuevo León 5% en 2026. En cuanto a destinos, seis estados de Estados Unidos concentraron 96.92% de esas exportaciones: Texas (67%), Georgia (10%), North Carolina (6%), California (5%), Arizona (4.11%) y Virginia (4%). En el plano laboral, la fabricación de equipo informático empleó a 331,411 trabajadores en 2026, representando más del 7% del empleo manufacturero total en México, lo que revela la relevancia social y económica del sector.
Retos para sostener el avance
A pesar del impulso, existen límites: el director de Banco Base, Gabriela Siller, señaló que el sector opera ya a plena capacidad productiva, lo que impide aumentar la oferta sin inversiones en nuevas plantas y ampliaciones. En resumen, aunque la ventana de oportunidad es amplia —respaldada por ventajas comerciales y demanda externa—, la continuidad del crecimiento exigirá capital fijo, formación técnica y proyectos de modernización industrial para evitar cuellos de botella en la cadena de suministro.
Los movimientos se documentaron a partir de análisis y reportes de medios especializados como Forbes México y El Informador, que registraron esta transición estructural en las exportaciones mexicanas. Si se realizan las inversiones necesarias, el país podría consolidar una posición relevante en la manufactura avanzada de electrónica dentro de la región, manteniendo y potenciando el valor agregado de sus envíos al exterior.