En su evaluación periódica publicada el 4 de octubre de 2026, el Fondo Monetario Internacional (FMI) reconoció que México mantiene una trayectoria de consolidación fiscal pero advirtió que el ritmo de crecimiento seguirá limitado por la incertidumbre externa. El organismo subrayó la necesidad de redoblar los esfuerzos para colocar la deuda pública en una senda descendente.
El informe señala que México debe enfocar sus programas sociales hacia los sectores más vulnerables, evitando diluir recursos en subsidios genéricos. En este sentido, la eliminación progresiva de los subsidios a los combustibles se presenta como una medida prioritaria para liberar ingresos fiscales. Además, el FMI insta a estimular la inversión privada mediante la reducción de la carga regulatoria y la mayor claridad normativa, con el objetivo de elevar el crecimiento potencial del país.
Otro punto esencial es el fortalecimiento de la recaudación tributaria. El organismo propone mejorar la eficiencia del sistema tributario y combatir la evasión, lo que permitiría generar mayores recursos sin aumentar la presión sobre los contribuyentes. Asimismo, se destaca la importancia de optimizar las finanzas de Pemex apuntando a una mayor disciplina presupuestaria y a la reducción de su endeudamiento.
Proyecciones macroeconómicas y postura del gobierno mexicano
El FMI prevé que la economía mexicana crecerá un 1.5 % en 2026 y un 1.8 % en . Estas cifras, aunque modestamente superiores a expectativas previas, reflejan la restricción que impone la incertidumbre externa y la necesidad de recuperar margen fiscal para financiar prioridades como infraestructura y salud. En su respuesta, la Secretaría de Hacienda defiende una consolidación gradual que mantenga la inversión pública y respete los compromisos sociales.
El presupuesto propuesto para, según el FMI, contempla un ajuste más lento y, de no modificarse, podría traducirse en un incremento de la deuda en los próximos años. Por ello, el organismo recomienda acelerar el ritmo de ajuste para revertir esta tendencia y asegurar que la deuda pública siga una trayectoria descendente.
Implicaciones para la política pública y los retos venideros
Adoptar las medidas sugeridas por el FMI implicaría una reconfiguración de varios frentes de política pública. La focalización de la asistencia social demandará instrumentos más precisos y una mayor coordinación interinstitucional. La retirada de subsidios a los combustibles podría generar tensiones en el corto plazo, pero el FMI argumenta que el ahorro de recursos permitirá financiar proyectos de infraestructura y reforzar el sistema de salud. Por último, la mejora de la gestión de Pemex tiene el potencial de liberar fondos para la inversión productiva, reduciendo a la vez la exposición del Estado a riesgos financieros.
En síntesis, el mensaje del FMI es claro: México debe adoptar una agenda fiscal más agresiva, combinarla con reformas estructurales que impulsen la inversión privada y proteger los pilares sociales que sustentan el desarrollo económico. El desafío radica en equilibrar la necesidad de ajuste con la preservación de la demanda interna y la estabilidad social.



