El equipo económico del presidente Javier Milei intenta consolidar la idea de que lo peor quedó atrás tras un mes de marzo que trajo datos favorables. Para las autoridades, el avance —aunque modesto— confirma el efecto de tasas más bajas y el cambio de tendencia en varios indicadores. En este contexto es clave entender qué mide cada cifra: la actividad económica agrupa producción, consumo e inversión, y su comportamiento ayuda a trazar la dirección del ciclo. El optimismo oficial se combina con avisos de cautela por parte del sector privado y académicos, que subrayan la heterogeneidad del repunte.
Fuentes del Ministerio de Economía, liderado por Luis Caputo, resaltaron la recuperación de bienes y servicios orientados al mercado interno: aumentos en la venta de bebidas no alcohólicas, mayor despacho de cemento y una mayor cantidad de licencias de patentamiento de automóviles. En el plano industrial, las estadísticas oficiales muestran incrementos en la producción de acero y en la molienda de soja, con cifras concretas como un alza del 11,4% en acero y un 21,4% en trituración de soja. El gobierno interpreta estos movimientos como el inicio de un círculo virtuoso entre demanda y producción.
Qué indican las consultoras y los agregados
Las consultoras privadas validan el repunte pero lo describen como *heterogéneo*. El Estimador de Actividad Económica (EsAE) de la consultora Eco Go mostró un avance del 0,8% mensual desestacionalizado en marzo respecto a febrero y una subida interanual del 2,4%. Sin embargo, el análisis detallado revela que el motor principal fue el exterior: las exportaciones crecieron un 41,2% en el mes, mientras que las variables vinculadas al consumo sensible doméstico se movieron apenas un 1,4%. Por su parte, el índice ILA de la consultora Analytica marcó una mejora desestacionalizada cercana al 0,9%, con señales similares de recuperación selectiva.
Comportamiento sectorial y comparaciones
En sectores productivos las lecturas difieren según el punto de comparación: la Unión Industrial Argentina (UIA) registró una mejora agregada del 3,2% en marzo, aunque advirtió que la industria se mantiene por debajo de los niveles de 2026 y 2026 y lejos del desempeño del primer trimestre del año anterior. Mientras tanto, el INDEC había informado que en febrero la actividad cayó 2,6% mensual y 2,1% interanual, lo que muestra la volatilidad reciente y la existencia de meses muy débiles que hacen más evidente cualquier recuperación marginal.
Riesgos de depender del impulso externo
Especialistas advierten que un repunte sostenido requiere una mejora del consumo privado y de la oferta de crédito orientada a las familias, elementos todavía frágiles. Cuando la recuperación se apoya predominantemente en exportaciones —especialmente relacionadas con commodities y energía—, existe el riesgo de que el dinamismo sea transitorio y sujeto a precios internacionales. Además, la caída o estancamiento del gasto de los hogares limita la continuidad del ciclo expansivo: sin demanda interna consolidada, la recuperación puede sufrir desaceleraciones en la segunda mitad del año.
Señales de demanda doméstica
Los indicadores de consumo y crédito al consumo muestran un panorama adverso: la capacidad de compra de las familias no se recupera de manera pareja y la confianza del consumidor permanece baja. Esta debilidad se refleja en la moderada variación de variables como ventas minoristas sensibles y financiamiento familiar, que no acompañan la mejora externa. Para muchos analistas, la pregunta central es si las políticas monetarias y fiscales podrán traducir la mejora exportadora en un círculo virtuoso que eleve el consumo y reduzca la vulnerabilidad social.
Crédito, mora y el impacto en los hogares
La lectura oficial convive con el dato más duro: la mora bancaria alcanzó un pico del 11,2%. Desde el gobierno se relativiza esta cifra y se la interpreta como un efecto esperado tras la restricción monetaria preelectoral; fuentes oficiales esperan una baja en los próximos meses. El presidente del Banco Central, Santiago Bausili, afirmó que el sistema financiero se está «sanando» después de un episodio de créditos concedidos sin suficiente análisis tras la devaluación, y subrayó que la reaparición de la mora responde a la vuelta del crédito en condiciones distintas.
Al mismo tiempo, estudios académicos como el informe del Centro RA de la Universidad de Buenos Aires (UBA) apuntan a aumentos dramáticos en los incumplimientos: la mora en créditos de consumo saltó de 2,5% a 12,1%, y la mora total de los hogares llegó al 10,6%, el nivel más alto desde 2009. El informe vincula ese deterioro con la fuerte diferencia en la actualización de precios: entre diciembre de 2026 y la actualidad, los precios de bienes acumularon un aumento del 170% y los de servicios del 362%, provocando que los asalariados destinen ahora una mayor proporción de su ingreso al pago de servicios y menos a la compra de bienes.
Conclusión y vigilación de indicadores
En suma, marzo dejó una lectura mixta: hay mejoras palpables que el gobierno destaca, pero también riesgos estructurales que advierten consultoras y universidades. La sostenibilidad del repunte dependerá de la recuperación del consumo interno, la normalización del acceso al crédito y la evolución de la mora. En las próximas semanas será clave seguir los indicadores de ventas minoristas, otorgamiento de préstamos y la dinámica de las exportaciones para determinar si el avance se convierte en una tendencia robusta o en un rebote pasajero.
