La empresa mexicana C3ntro Telecom, propiedad de Simón Masri, está construyendo una nueva arteria digital: el Proyecto Tikva. Se trata de una ruta subterránea de aproximadamente 2,500 kilómetros de fibra óptica que conectará el corredor de Querétaro —uno de los hubs más activos de data centers en México— con Phoenix, Arizona, un nodo clave en la infraestructura digital de Norteamérica. La inversión anunciada supera los 5,000 millones de pesos (unos US $280 millones) y, según la compañía, ya hay cerca de 1,200 kilómetros instalados, con la meta de concluir la obra hacia el cierre de 2026.
La presentación reciente de la fase en Sonora contó con la presencia del gobernador Alfonso Durazo y ejecutivos de C3ntro. Esta etapa del tendido, que atraviesa 16 ciudades, prevé una inversión de 1,250 millones de pesos y la creación de alrededor de 350 empleos directos. El trazado incluye localidades como Nogales, Guaymas, Ciudad Obregón y Navojoa, y busca llevar conectividad a sectores donde el servicio ha sido escaso, como la agricultura, la minería y la manufactura, además de beneficiar a más de 27 millones de personas, entre ellas cerca de 3 millones en Sonora.
El trazado y su alcance
El Proyecto Tikva se plantea como un corredor subterráneo que diversifica rutas y mejora la resiliencia de la red al unir nodos mexicanos y estadounidenses. Con más de 1,200 kilómetros ya tendidos, la obra considera la instalación de 30 mini centros de datos que funcionarán como repetidores locales para facilitar la interconexión de operadores. La propuesta no sólo refuerza la infraestructura entre Querétaro y Phoenix, sino que además integra puntos clave en la red de C3ntro en Estados Unidos, donde la firma opera en nodos como Dallas, Miami, Chicago, Los Ángeles, Ashburn y Nueva York.
Modelo comercial y clientes potenciales
C3ntro planea comercializar capacidad mayorista a data centers y operadores regionales; esto incluye tanto a grandes hyperscalers como a proveedores locales. El CEO Eli Sitt ha mencionado que la red está diseñada para aplicaciones de grado hyperscaler y que existen conversaciones con empresas como Microsoft, Amazon, Google y Meta, aunque no han hecho públicos acuerdos formales. Además, la compañía prevé que la venta de capacidad beneficiará a operadores tradicionales y móviles, ampliando la oferta de conectividad en zonas remotas.
Quiénes podrían conectarse
La infraestructura busca servir a una pluralidad de clientes: desde gigantes tecnológicos hasta operadores medianos y pequeños que cubren la última milla. Operadores nacionales como Izzi, Megacable, Totalplay, Telefónica y AT&T podrían comprar capacidad mayorista para robustecer sus redes, mientras que proveedores locales aprovecharían los mini centros de datos para ofrecer servicios en localidades de difícil acceso. La propuesta promete impulsar el despliegue de servicios digitales en comunidades y sectores productivos que hoy tienen conectividad limitada.
Ventaja estratégica frente al nearshoring
El proyecto se enmarca en el fenómeno de nearshoring y la creciente demanda de capacidad por la expansión de la IA y los data centers. Con la certificación de Hecho en México dentro de la política federal Plan México, C3ntro obtuvo facilidades para gestionar derechos de vía y acelerar permisos, lo que ayuda a posicionar a México como un nodo relevante en las rutas de conectividad que requieren los hyperscalers y empresas tecnológicas que buscan parcializar infraestructura en territorio nacional.
Permisos, seguridad y cronograma
El avance del proyecto ha dependido de la gestión de permisos en ambos lados de la frontera; la compañía asegura contar ya con autorizaciones necesarias en México y con mecanismos para tramitar permisos en Arizona. Asimismo, el trazado atraviesa regiones con retos de seguridad y, en respuesta, se han coordinado apoyos gubernamentales para proteger a los equipos que realizan el tendido. C3ntro reafirma su intención de terminar el proyecto a finales de 2026, consolidando una ruta que busca atender la demanda futura de conectividad transfronteriza y fortalecer la infraestructura crítica que requieren tanto industrias como comunidades.