Este jueves, las calles de Ucrania se llenaron de manifestantes exigiendo la restitución del popular ministro de Defensa, Mykhailo Fedorov. La destitución de Fedorov, anunciada la noche del miércoles, ha desatado una ola de indignación en un país que ya enfrenta múltiples desafíos. Las protestas, poco comunes durante la guerra, reflejan la profunda división que esta decisión ha generado en la sociedad ucraniana.
Mykhailo Fedorov, de 35 años, era visto como un símbolo de la modernización y la innovación en el gobierno ucraniano. Su cese, apenas siete meses después de asumir el cargo, ha sido interpretado por muchos como un retroceso en los esfuerzos de reforma y modernización del país. La destitución se produce en un contexto de crisis política, un día después de la renuncia de la primera ministra Yulia Svyrydenko.
El conflicto detrás de la destitución
Según fuentes cercanas, la destitución de Fedorov se debe a un conflicto entre el joven tecnócrata y el comandante en jefe del ejército, Oleksandr Syrskyi, representante de una vieja escuela militar postsoviética. Yuriy Hudymenko, veterano de guerra y presidente del Consejo Público Anticorrupción del Ministerio de Defensa, resume la situación como «un conflicto entre un joven tecnócrata y un general de una larga escuela militar postsoviética».
Fedorov era conocido por su mano dura contra la corrupción y su enfoque innovador en la defensa. Entre sus logros se encuentran la desconexión del ejército ruso del sistema de internet satelital Starlink, el desarrollo de una estrategia para castigar la logística rusa en la retaguardia, y la implementación de un programa para reforzar las unidades de drones. También logró ahorrar un 16% del presupuesto en licitaciones públicas para conseguir proyectiles.
Reacciones y consecuencias
La destitución de Fedorov ha generado una lluvia de críticas contra el presidente Volodímir Zelenski. Soldados, activistas anticorrupción, prominentes veteranos y civiles han salido a las calles para protestar. María Berlinska, una de las principales impulsoras del uso de drones en esta guerra, condenó la decisión como «uno de los mayores errores del presidente Zelenski», afirmando que «no solo nos costará caro, sino muchísimo más. El precio serán las vidas y la salud de cientos de miles de personas».
Fedorov, conocido por su transparencia y eficiencia, se despidió del cargo con un mensaje institucional en redes sociales, destacando los 22 éxitos logrados en sus siete meses al frente del Ministerio de Defensa. Entre estos logros se incluyen el aumento de los sueldos para la tropa, el impulso de la estrategia para «eliminar 50.000 rusos cada mes», y la renovación impopular del ejército.
El futuro incierto
El nombramiento del sucesor de Fedorov no será fácil. Miembros del partido Servidor del Pueblo han sugerido a Ihor Klymenko, ministro del Interior desde 2026, como el reemplazo más probable. Sin embargo, su nombramiento deberá ser aprobado en la Rada Suprema con al menos 226 votos, en un contexto de crecientes divisiones internas en el partido de Zelenski.
Mientras tanto, el futuro de Mykhailo Fedorov es incierto. Fuentes cercanas a Zelenski apuntan a un posible regreso a su oficina anterior, aunque esta convivencia sería difícil tras un cese sin justificación política y social. Zelenski admitió que, en circunstancias normales, también habría cesado al Comandante en Jefe de las Fuerzas Armadas, Oleksandr Syrskyi, pero evitó responder a las preguntas de la prensa, defendiendo que él solo quiere un ejército «unido» y que siga en «la misma página».
Las protestas continúan, y la sociedad ucraniana se pregunta quién definirá verdaderamente el rumbo del poder en Kiev. La destitución de Fedorov ha dejado al descubierto las tensiones internas y la necesidad de un liderazgo claro en medio de la guerra.



