El martes 13 de octubre de 2026 la capital chilena se vio sacudida por una serie de fenómenos meteorológicos extremos: lluvias intensas, granizos, una fuerte tormenta eléctrica e incluso un tornado que azotó Estación Central. La magnitud del evento obligó a Senapred a declarar alerta roja en toda la Región Metropolitana, activando la movilización de recursos y provocando el cierre parcial del Metro de Santiago.
Impacto de la tormenta y la respuesta del Estado
Las precipitaciones torrenciales provocaron acumulaciones de agua en vías principales, rachas de viento que derribaron postes y la interrupción del servicio en varias estaciones del metro. Las autoridades declararon de inmediato una alerta roja para habilitar protocolos de emergencia, reforzar la vigilancia de ríos y coordinar equipos de rescate. A pesar de la rapidez de la respuesta, la complejidad del fenómeno evidenció limitaciones en la información disponible para la gestión de riesgos.
Roberto Rondanelli cuestiona la estructura de la Dirección Meteorológica
En la mañana del miércoles 14 de octubre, el director del Centro de Ciencia del Clima y la Resiliencia (CR2) y académico de la Universidad de Chile, Roberto Rondanelli concedió una entrevista a 24 Horas de TVN. El climatólogo señaló que la Dirección Meteorológica chilena está inserta, históricamente, bajo la Dirección General de Aeronáutica Civil (DGAC) organismo dependiente del Ministerio de Defensa. Según Rondanelli, esta ubicación «está demasiado debajo en nuestro organigrama» para atender la variedad de desafíos actuales, que incluyen agricultura, prevención de riesgos y gestión de desastres.
Rondanelli explicó que la dependencia actual tiene como mandato principal la seguridad aeroportuaria, un enfoque demasiado estrecho para una entidad que ahora debe ofrecer pronósticos y alertas que sirvan a sectores tan diversos como la agricultura y la protección civil. Además, destacó que la Dirección Meteorológica ni siquiera cuenta con la condición de jefatura de servicio, lo que implica falta de autonomía y ausencia de control directo sobre su presupuesto.
Propuesta de reubicación institucional
El experto recordó que la idea de reorganizar la Dirección Meteorológica fue presentada al gobierno de José Antonio Kast durante una reunión en julio en La Moneda, donde también participaron el Presidente y el subsecretario del Interior, Máximo Pavez. La solicitud surgió después de un sistema frontal que azotó las regiones de Atacama y Coquimbo, dejando 13 fallecidos, 15 desaparecidos, 13.993 damnificados y más de 34 mil viviendas dañadas. Rondanelli argumentó que, bajo una institucionalidad más robusta, la Dirección Meteorológica podría quedar adscrita al Ministerio del Interior garantizando mayor proximidad a la gestión de riesgos y mejorando la capacidad de Senapred para tomar decisiones informadas.
En palabras del climatólogo, una estructura donde la Dirección Meteorológica dependa directamente del Ministerio del Interior, y no de la DGAC, que a su vez está bajo la comandancia de la Fuerza Aérea y el Ministerio de Defensa, permitiría una coordinación más eficaz entre los distintos actores involucrados en la prevención y respuesta ante desastres climáticos.



