En una entrevista televisiva, el viceministro de Economía José Luis Daza ofreció una explicación sobre por qué el riesgo país no ha caído tan rápido como esperaba el Gobierno, pese a indicadores positivos. Según el funcionario, los mercados ponderan la trayectoria histórica de la Argentina y mantienen una prudencia adicional por haber sido «el país con más defaults» en el mundo. En este marco, Daza afirmó que el actual equilibrio interno abre la puerta a financiamiento a menores costos, aunque la materialización de ese beneficio lleva tiempo.
El viceministro además destacó que algunas cifras domésticas ya muestran mejoras: salarios reales superiores a los de la gestión anterior, consumo en niveles récord y mayor ingreso agregado. Aun así, reconoció la existencia de sectores y hogares que sufren el ajuste y apuntó a reformas estructurales, como la laboral, para acelerar la recuperación. Daza confió en que el riesgo país seguirá descendiendo y que esa dinámica hará un catch up para reflejarse en condiciones concretas de crédito y tasas.
Por qué los mercados siguen cautelosos
La explicación central que ofreció Daza tiene que ver con la valoración histórica: los inversores incorporan el antecedente de impagos al calcular la prima de riesgo. Así, aunque el indicador registre niveles bajos relativos, la memoria de episodios anteriores condiciona la velocidad de la mejora. Además, el contexto internacional y la volatilidad global influyen en la percepción de riesgo. El funcionario subrayó que mantener un equilibrio fiscal y una política monetaria coherente es clave para reducir la prima y para que las tasas de largo plazo bajen en línea con las expectativas de menor inflación.
Componente técnico y definición
El término riesgo país sintetiza la prima que exigen los mercados por invertir en deuda de un país frente a un referente seguro; su nivel refleja tanto factores externos como la historia económica local. Daza explicó que, además de la historia de defaults, influyen la estructura de la deuda, las expectativas de inflación y la demanda por activos locales. Por eso, la disminución sostenida del riesgo país suele necesitar no solo señales internas sólidas, sino también una verificación externa de compromiso fiscal y estabilidad cambiaria.
Impacto social y medidas de ajuste
En su intervención, Daza se refirió a las consecuencias sociales del proceso de ajuste y dejó un mensaje a quienes han perdido empleo o vieron caer su salario: la transformación emprendida era, según él, imprescindible después de décadas de desempeño negativo. Señaló que el Gobierno adoptó cambios estructurales con la intención de crear condiciones para la recuperación del empleo y de los ingresos reales. Entre esas medidas mencionó la reforma laboral y políticas para incentivar la inversión, que deberían potenciar la creación de puestos y la recomposición salarial.
El shock y la reacción del sistema
Daza recordó que el país atraviesó un fuerte shock por la dolarización de carteras que afectó la actividad económica, aunque destacó que el sistema financiero resistió sin quiebras bancarias y que el esquema cambiario se sostuvo. Esa capacidad de contención, según él, permitió evitar una crisis mayor, aunque tuvo el costo de una caída en el nivel de actividad. Ahora, agregó, empiezan a verse sectores con señales de recuperación que podrían consolidarse con menores tasas y mayor acceso al crédito.
Percepción internacional y datos relevantes
En el plano externo, Daza remarcó que la Argentina entró en la agenda de organismos multilaterales y del sector privado como un caso de cambio significativo. Citó declaraciones favorables de autoridades internacionales que valoraron la evolución fiscal y energética del país. Entre los indicadores recientes mencionó la apreciación de la moneda local frente a ciertos choques globales, un rendimiento favorable de la bolsa y la baja de tasas hacia valores cercanos al 22%, que —dijo— se explica por expectativas de menor inflación y por la caída de las tasas de largo plazo.
Para cerrar, el viceministro sostuvo que la combinación de equilibrio fiscal, reformas estructurales y señales de recuperación debería traducirse en una reducción más pronunciada del riesgo país con el tiempo, facilitando el acceso a capital más barato y una mayor entrada de inversión extranjera. Sin negar dificultades presentes, Daza apeló a la idea de que las decisiones tomadas buscan cambiar la percepción externa y consolidar un escenario de crecimiento sostenible.