Las tiendas de barrio, un pilar fundamental para miles de familias en México, se encuentran en una situación crítica. La combinación de inseguridadextorsión y el aumento de precios está poniendo en jaque su existencia. Estos pequeños negocios, que incluyen carnicerías, verdulerías y tiendas de abarrotes, son esenciales para el sustento de muchas comunidades, pero ahora enfrentan desafíos sin precedentes.
La Alianza Nacional de Pequeños Comerciantes (ANPEC) ha destacado que el robo hormiga y el cobro de piso son los delitos más frecuentes, afectando a más del 50% de los negocios encuestados. Además, la extorsión y el robo a mano armada están exacerbando la situación, con un monto promedio de cobro de piso de 500 pesos. La inseguridad no solo afecta a los comercios, sino también a los proveedores, dificultando el abastecimiento de mercancías.
La inseguridad como principal amenaza
La percepción de inseguridad varía según la entidad, pero estados como ZacatecasSinaloa y Tamaulipas reportan los niveles más altos. El crimen organizado no solo afecta la seguridad de los comercios, sino que también interfiere en la distribución de mercancías, controlando qué productos llegan a los puntos de venta. Esto ha llevado a que el 51% de los pequeños comerciantes indique que sus proveedores sufren inseguridad al surtir mercancía.
El presidente de la ANPEC, Cuauhtémoc Rivera ha señalado que el cobro de piso ha aumentado con el tiempo, pasando de 200 pesos a un mínimo de 500 pesos. Esta situación obliga a muchos comerciantes a pagar las cuotas impuestas por grupos delictivos, bajo el temor de sufrir represalias. Además, la extorsión y la corrupción están afectando a pequeños negocios y distribuidores en diversas regiones del país.
El impacto de los costos operativos
Además de los problemas de seguridad, los pequeños comercios enfrentan un incremento constante en sus costos de operación, especialmente en el consumo de electricidad. Muchos negocios reciben recibos de luz que oscilan entre 3,500 y 10,000 pesos, dependiendo del tamaño del establecimiento y del número de refrigeradores. Esto representa un gasto significativo, especialmente para aquellos que facturan alrededor de 20,000 pesos al mes.
La inflación y el aumento de precios también están afectando a los pequeños comercios. La ANPEC prevé que la canasta básica alimentaria podría cerrar el año con un aumento adicional de entre 30 y 40 pesos, lo que mantendría la presión tanto para los comerciantes como para los consumidores. Ante esta situación, muchos tenderos están buscando nuevos proveedores para satisfacer la demanda y mantener a sus clientes.
La competencia desleal y la informalidad
Las tiendas de barrio también enfrentan la amenaza de la competencia desleal y la informalidad. La venta de productos de contrabando y la piratería afectan al 20% de los encuestados. Además, la llegada de tiendas de autoservicio y de conveniencia está impactando negativamente en los ingresos de los pequeños comercios. Según Rivera, por cada tienda de conveniencia que abre, al menos ocho pequeños comercios cierran.
Ante este panorama, muchos tenderos están adaptando sus estrategias para sobrevivir. El 34% ha buscado nuevos proveedores, el 33% ha comprado menos inventario y el 26% ha cambiado de marcas. Sin embargo, la situación sigue siendo crítica, y muchos negocios están al borde del cierre. La falta de programas de apoyo por parte del gobierno federal y la precariedad en las condiciones de operación agravan aún más la situación.
La supervivencia de estos negocios es crucial para el sustento de miles de familias, y es imperativo encontrar soluciones efectivas para garantizar su continuidad.


