El jueves 17 de septiembre de 2026, la Policía Nacional de Colombia dio a conocer, a través de su cuenta oficial en X, la captura de quince presuntos integrantes de una banda dedicada al robo de mercancías de alto valor. Las diligencias se llevaron a cabo simultáneamente en Medellín, Bucaramanga, Cartagena y el municipio de Bosconia, en el Cesar, mostrando la capacidad de respuesta de la fuerza pública.

Desmantelamiento de la red criminal

El delito investigado corresponde a la llamada piratería terrestre una modalidad que combina perfilamiento de cargamentos, interceptación violenta y uso de armas de fuego para sustraer mercancías. En este caso, la organización se enfocó en productos como café pergamino de exportación varillas de cobre y cilindros de gas, cuyo valor combinado supera los 5.460 millones de pesos. Según la información de la entidad Green Coffee Collective, el café pergamino es el grano ya limpio y seco que mantiene una cáscara protectora hasta su procesamiento final.

Incautaciones y vínculo con el ELN

Durante el operativo, los agentes confiscaron 557 cilindros de gas recipientes de acero diseñados para almacenar gas a presión bajo normas de seguridad, conforme a la definición de la empresa Colgas. Las investigaciones policiales determinaron que parte de ese lote estaba destinada al Frente Camilo Torres Restrepo una estructura del Ejército de Liberación Nacional (ELN) que opera en la zona del Catatumbo, Norte de Santander. La inteligencia sugiere que los cilindros podrían servir como apoyo logístico para atentados contra la fuerza pública.

Reacción del presidente y cifras del delito

Ante la magnitud del operativo, el presidente Abelardo de la Espriella utilizó su cuenta de X para declarar: «¡Golpe a la piratería terrestre y al terrorismo!». De la Espriella resaltó que la Dirección de Tránsito y Transporte (DITRA) logró la desarticulación total de la red, la cual había participado en diez atracos durante 2025 y 2026, generando pérdidas por 5.460 millones de pesos. El mandatario también subrayó la complicidad de algunos conductores de carga, quienes suministraban información sobre rutas y horarios, facilitando así los asaltos.

El presidente enfatizó que el impacto de estos robos trasciende lo económico, ya que ponen en riesgo la vida de los transportistas que suelen ser agredidos físicamente durante los asaltos. Con este resultado, la autoridad reafirma su compromiso de seguir persiguiendo a los grupos criminales que alimentan la economía ilegal del país.