En el marco del conflicto entre Rusia y Ucrania, dos ciudadanos rusos han admitido trabajar para el servicio de inteligencia militar de Ucrania (GUR). Sus testimonios, presentados en un documental del periodista polaco Marcin Mamon, aparecen bajo los alias Iván y Foma y describen una estructura operativa dentro del territorio ruso que combina vigilancia de oficiales y suministro de explosivos para ataques de drones.
El GUR confirmó la relación de ambos con la agencia, aunque reconoce que no posee un panorama completo de sus acciones. Ante la pregunta sobre la fiabilidad de Iván, el contacto de la inteligencia respondió: «No estoy seguro de nadie, salvo de mí mismo». Foma calcula que entre 300 y 500 rusos podrían estar involucrados en funciones similares, una cifra que resulta imposible de comprobar de forma independiente.
Operaciones de Iván: drones y explosivos en suelo ruso
Iván asegura que su labor consiste en identificar instalaciones vulnerables, colocar artefactos explosivos improvisados y coordinar el envío de piezas para la fabricación de drones de ataque. Según sus palabras, «cuando se combinan estos componentes [del dron]… se obtiene un arma formidable, que con un solo golpe puede destruir un objeto que cuesta muchos, muchos millones de dólares». En un video entregado al documental, se le observa ocultando una carga explosiva cerca de un aeródromo militar, procedimiento que, de ser descubierto, habría sido calificado como terrorismo y habría acarreado largas penas de prisión.
El propio Iván relata un episodio en el que su coche fue detenido para una inspección mientras transportaba explosivos caseros. «El riesgo era muy alto; sin embargo, como pueden ver, no me detectaron», declaró, subrayando que sus misiones buscan evitar daños colaterales y se centran exclusivamente en objetivos militares estratégicos.
La red de Foma: vigilancia y suministro de inteligencia
Foma, que vive en Polonia, dirige una célula de alrededor de tres docenas de colaboradores distribuidos entre Rusia, Ucrania y otros países europeos. La estructura funciona a través de plataformas digitales donde los voluntarios reciben archivos con foto, datos personales, fecha de nacimiento, información del vehículo y coordenadas del objetivo. «Recibirán un archivo… de mi parte o de un colega… con la información del objetivo propuesto», explicaba a sus agentes.
En una demostración, mostró una base de datos que, según él, contiene la ubicación de almacenes, unidades militares y residencias de generales y pilotos de bombarderos. Citó: «Esto muestra una base de datos… la ubicación de almacenes y unidades militares. Dónde viven los generales… dónde viven los pilotos de los bombarderos estratégicos que bombardean Ucrania». El GUR utiliza estos informes para definir posibles objetivos, aunque la propia red verifica la criminalidad del objetivo antes de transmitir la información.
Implicaciones políticas y riesgos de la colaboración
Ambos colaboradores expresan una profunda oposición tanto a la guerra en Ucrania como al gobierno de Putín. Iván afirmó: «Con nuestras acciones… estamos tratando de acelerar esto», refiriéndose al posible colapso del régimen si pierde la contienda. También señaló que el futuro político de Rusia depende del resultado de la guerra.
Las autoridades ucranianas, sin admitir responsabilidad oficial, han reconocido la existencia de una estrategia que combina ataques coordinados con drones y la utilización de agentes encubiertos en territorio ruso. Un oficial de inteligencia admitió previamente la participación de Kiev en el asesinato del teniente general Igor Kirillov en diciembre de 2024. Asimismo, Foma confirmó que la información que proporcionó permitió el asesinato del teniente general Fanil Sarvarov en diciembre del año pasado, cuando un artefacto explosivo oculto bajo su coche detonó en Moscú. Estos hechos subrayan la naturaleza de una guerra híbrida que combina acciones militares convencionales con operaciones clandestinas dentro de Rusia.



