La Comisión Nacional Bancaria y de Valores (CNBV) ha anunciado la puesta en marcha de una cuenta simplificada dirigida a micro y pequeños empresarios que no desean incluir su Registro Federal de Contribuyentes (RFC) en el proceso de apertura. Con tan solo una identificación oficial y un comprobante de domicilio, los dueños de abarrotes, cafeterías y misceláneas podrán acceder a una herramienta financiera que permite transacciones de hasta 3,000 UDIS y extensiones de 12,000 UDIS mediante canales digitales.
El procedimiento está pensado para ejecutarse de forma totalmente remota, eliminando la necesidad de desplazarse a una sucursal bancaria. Según la presidenta de la CNBV, Ranulfa Cabrera el objetivo principal es que el primer contacto con el sistema financiero no sea percibido como una carga administrativa ni como una forma de vigilancia fiscal.
Una cuenta sin RFC para facilitar la bancarización
El requisito tradicional del RFC ha sido una barrera para muchos negocios informales que temen exponer sus actividades ante la autoridad tributaria. Al suprimir esta condición, la CNBV rompe el vínculo mental entre bancarización y control fiscal. «El reto es que la bancarización deje de ser percibida por los pequeños negocios como un mecanismo de vigilancia y se convierta en una vía de acceso a servicios financieros», manifestó Cabrera durante la presentación del producto.
La cuenta ofrece la posibilidad de recibir pagos electrónicos, lo que supone un paso inicial para que los establecimientos se integren al ecosistema digital. La apertura remota, respaldada por la normativa recientemente ajustada, permite que los comerciantes que carecen de una agencia bancaria cercana puedan operar sin contratiempos.
El costo oculto del efectivo y la ruta hacia el crédito
Además de simplificar la apertura, la autoridad financiera busca desmontar la creencia de que el manejo de efectivo es más barato que los pagos digitales. «Esta percepción que tenemos de que el efectivo es más barato que tener una terminal punto de venta o aceptar pagos digitales es una falacia, es una mentira», reiteró Cabrera.
El efectivo implica gastos reales: seguridad, transporte, conteo y resguardo generan costos operativos que a menudo pasan desapercibidos. Por el contrario, los pagos digitales dejan un registro automático de cada operación, creando un historial financiero que puede servir como evidencia para futuros análisis crediticios.
Con la reciente reforma regulatoria, los bancos ahora pueden incorporar el historial de pagos electrónicos como criterio en sus evaluaciones de crédito. De este modo, la cuenta simplificada no solo permite la aceptación de pagos digitales, sino que también abre la puerta a productos como créditosahorroinversión y seguros creando una ruta progresiva de inclusión financiera.
Marco legislativo más amplio
El lanzamiento coincide con la iniciativa de Ley de Economía Digital para Pagos Digitales y Electrónicos, presentada en septiembre ante la Cámara de Diputados. Dicha proposición busca establecer condiciones para ampliar el uso de medios de pago digitales y reducir los obstáculos que enfrentan tanto ciudadanos como negocios. Aunque México ha avanzado en infraestructura de terminales, una parte significativa de los pequeños comercios sigue dependiendo del efectivo, lo que evidencia que el desafío trasciende la mera disponibilidad tecnológica.



