La expectación por el partido entre México e Inglaterra en el Mundial 2026 ha llevado a las autoridades de la Ciudad de México a implementar un operativo de seguridad sin precedentes. Tras la tragedia ocurrida durante los festejos por el partido contra Ecuador, donde cuatro personas perdieron la vida, las medidas de prevención y control se han intensificado.
La jefa de Gobierno, Clara Brugada ha anunciado un despliegue masivo de recursos humanos y logísticos para garantizar la seguridad de los aficionados. Este operativo no solo cubrirá el día del partido, sino también las horas previas y posteriores al encuentro.
Restricciones de aforo en puntos clave
Uno de los aspectos más destacados del operativo es la limitación de aforo en los principales puntos de reunión. El Ángel de la independencia tradicionalmente el epicentro de las celebraciones, tendrá un límite de 25,000 personas. Una vez alcanzada esta capacidad, las autoridades no permitirán el acceso a la zona delimitada.
Pablo Vázquez secretario de Seguridad Ciudadana, explicó que se ha diseñado un perímetro de seguridad alrededor del monumento. «Sabemos que la gente llegará al Ángel desde temprano», comentó Vázquez, añadiendo que los asistentes serán orientados hacia otros puntos del Paseo de la Reforma donde también se instalarán pantallas para seguir el partido.
El Zócalo capitalino también estará sujeto a restricciones de aforo. Cuando se alcance el límite permitido, los accesos serán cerrados y los asistentes serán canalizados hacia alguno de los 50 puntos de concentración habilitados en la ciudad. Además, se instalarán 62 pantallas desde la Estela de Luz hasta el Zócalo para distribuir mejor a los espectadores.
Ley Seca y prevención de riesgos
Como parte de las medidas preventivas, se implementará una Ley Seca en la vía pública del Centro Histórico desde la madrugada del 5 de julio y hasta el día siguiente. El consumo de bebidas alcohólicas solo estará permitido en establecimientos cerrados como salones de fiestas, restaurantes y hoteles.
César Cravioto secretario de Gobierno de la Ciudad de México, destacó la importancia de esta medida para evitar incidentes similares a los ocurridos en partidos anteriores. «Aunque la restricción comenzó desde el primer partido de la Selección Mexicana, ese día se observó a aficionados consumiendo bebidas alcohólicas en la vía pública», señaló Cravioto.
La Secretaría de Gestión Integral de Riesgos y Protección Civil dirigida por Myriam Urzúa ha hecho un llamado a los aficionados para evitar juegos peligrosos como «¡quiere volar!» y «¡nadaremos!», que se popularizaron durante las celebraciones masivas y representan un riesgo para la integridad física de los participantes.
Reconocimiento de fallos y nuevas estrategias
En una conferencia de prensa, Clara Brugada reconoció que la Secretaría de Gestión Integral de Riesgos y Protección Civil no formó parte de los operativos previstos para atender las concentraciones de personas en el Paseo de la Reforma. «No, no estaba contemplado», admitió Brugada, añadiendo que la prioridad había sido el Fan Fest del Zócalo y el estadio.
Especialistas en protección civil han señalado la falta de protocolos para atender concentraciones masivas en la Ciudad de México. Según los expertos, las celebraciones deportivas de gran convocatoria requieren protocolos específicos para administrar el flujo de personas y reducir riesgos. Entre las omisiones señaladas se encuentran la ausencia de rutas de evacuación claramente definidas, áreas de atención médica cercanas y mecanismos para dispersar oportunamente a los asistentes.
Ante el impacto generado por la tragedia, las autoridades han anunciado modificaciones en la estrategia para futuros encuentros de la Selección Mexicana. Entre las medidas destacan la reducción del aforo permitido en el Ángel de la Independencia y el Zócalo, así como la instalación de un mayor número de pantallas en distintos puntos de la ciudad.



