El 4 de julio de 2026, estados unidos celebra el 250 aniversario de la firma de la Declaración de Independencia en 1776. Sin embargo, lejos de ser un motivo de unidad, esta conmemoración ha puesto de manifiesto las profundas divisiones y la decadencia que caracterizan a la sociedad estadounidense contemporánea.
La desigualdad económica es uno de los problemas más acuciantes. Mientras que en los años 70 un ejecutivo ganaba 27 veces más que un empleado promedio, hoy esa proporción ha aumentado a 281 a uno. Esto significa que un trabajador necesitaría laborar 281 años para ganar lo que un directivo recibe en un año. Entre 1978 y 2026, los sueldos de los ejecutivos se dispararon un mil 94 por ciento, mientras que los salarios de los empleados aumentaron solo un 26 por ciento.
La brecha económica y sus consecuencias
La concentración de la riqueza no solo afecta los salarios, sino que también ha eliminado la competencia significativa en varios sectores. Unas pocas empresas dominan el mercado, lo que les otorga un poder casi absoluto para fijar precios. Como resultado, bienes y servicios básicos como alimentos, atención médica, combustibles y electricidad se han vuelto inasequibles para una mayoría creciente.
Esta situación ha llevado a una guerra cultural en la que la caída en la calidad de vida se achaca a factores como el feminismo, la homosexualidad, la migración, el aborto legal y el pensamiento secular. La vida política se ha convertido en una lucha en torno a una confusión de valores, con casi la mitad de los estadounidenses abrazando la xenofobia, el racismo y el fundamentalismo religioso.
La polarización social y política
La polarización actual supera incluso la de la Guerra de Secesión (1861-1865), cuando cinco millones y medio de blancos esclavistas intentaron separarse de una Unión que contaba con 23 millones de habitantes y mantener sometidos a tres millones y medio de afrodescendientes. Hoy, la sociedad estadounidense está más dividida que nunca, con un tercio de la población profesando un culto fanático a figuras como Donald Trump.
Desde la década de 1980, la ultraderecha, nucleada en el Partido Republicano ha utilizado esta guerra cultural como una máquina de votos, dominando la vida política sin ofrecer soluciones a los problemas reales. La situación se ha agravado con una Suprema Corte conservadora que arrolla la Constitución con sus sentencias y un presidente que padece un deterioro cognitivo alarmante.
Signos de una sociedad en crisis
En medio de esta crisis, Estados Unidos conmemora su 250 aniversario con niños enjaulados por una policía migratoria cuyo presupuesto supera el producto interno bruto de muchos países. Además, en algunos estados, el estudio de la Biblia es obligatorio en escuelas públicas, y hay adultos incapaces de comprender textos elementales. La sociedad estadounidense parece extraviada en sus contradicciones, perdiendo su inventiva y asfixiándose en el aire envilecido por sus propios odios.
Mientras tanto, desde el poder se insiste en vender el espejismo de que la destrucción del país lo está haciendo grande de nuevo. Sin embargo, la realidad muestra una nación en crisis, con una brecha económica cada vez más amplia y una sociedad polarizada que parece incapaz de encontrar una salida a sus problemas.



