El Mundial de Fútbol 2026el evento deportivo más esperado del planeta, comenzó ayer en la Ciudad de México con un éxito rotundo. A pesar de las amenazas de disturbios, el estadio Azteca vivió una jornada de celebración sin incidentes, con los aficionados disfrutando del triunfo de la selección mexicana frente a Sudáfrica.
La presidenta Claudia Sheinbaum Pardo y su equipo lograron un equilibrio delicado: garantizar el derecho a la protesta mientras aseguraban el desarrollo sin contratiempos del torneo. Este logro es un reflejo de la estabilidad democrática que México ha construido desde 2018.
Un evento sin precedentes en tres países
Este Mundial es histórico por ser el primero en organizarse en tres paísesMéxico, Estados Unidos y Canadá. La FIFAbajo el liderazgo de Gianni Infantinoconvirtió este torneo en un espectáculo de alcance global, aunque no exento de controversias.
El éxito de la inauguración desmintió los pronósticos catastróficos que algunos sectores habían difundido. Las imágenes de caos y ingobernabilidad que se intentaron proyectar quedaron en evidencia como infundadas. La realidad mostró un México unido, celebrando no solo el fútbol, sino también su capacidad para organizar eventos de gran envergadura.
Protestas sociales y diálogo constructivo
Las protestas sociales, especialmente las del magisteriofueron un tema relevante en los días previos al torneo. Sin embargo, las autoridades manejaron la situación con diálogo y propuestas concretas. La presidenta Sheinbaum anunció un diálogo ampliado con más de un millón de docentes de educación básica pública, buscando soluciones a las demandas de este sector.
Es importante reconocer que las protestas reflejan problemas reales que el país enfrenta. Las políticas neoliberales y la crisis de violencia heredadas de gobiernos anteriores han dejado deudas sociales significativas. Sin embargo, el gobierno actual ha impulsado reformas y políticas públicas para atender estas problemáticas.
La FIFA y las controversias del Mundial
El torneo no está exento de polémicas. La FIFAbajo la dirección de Infantinoha sido criticada por su hipercomercialización del fútbol. El evento, aunque sin fines de lucro, se ha convertido en un producto de consumo elitista, alejado del alcance de la mayoría de los aficionados.
Además, la organización ha sido acusada de lavado de imagen para regímenes con cuestionables registros en derechos humanos, como Estados Unidos bajo donald trump y las monarquías de Qatar y Arabia Saudita. Estas controversias ensombrecen parcialmente el brillo del torneo.
Con 38 días restantes de competición, los aficionados esperan disfrutar del fútbol en un ambiente de celebración y paz. Las autoridades, por su parte, continúan trabajando para atender las demandas sociales de manera oportuna y constructiva.



