El 19 de septiembre, el Parque Vicente Guerrero de Mexicali fue escenario de un enfrentamiento que terminó en tragedia. Arturo “Lobito” Torres, de 26 años, decidió medirse con Gilberto “Torito” García en la categoría de peso superligero bajo la modalidad de ocho rounds. Desde los primeros compases, García impuso su ritmo, derribando a Torres en dos oportunidades con ganchos de izquierda que sacudieron al joven pugilista.
El fatal encuentro y sus consecuencias inmediatas
A pesar de los golpes recibidos, Torres siguió en pie y buscó responder, pero la presión aumentó y, en el séptimo asalto, la esquina blanca lanzó la toalla, obligando al árbitro a detener la pelea. En los momentos posteriores, el boxeador colapsó en el cuadrilátero; los paramédicos lo atendieron de urgencia, le colocaron una camilla y lo trasladaron en ambulancia al Hospital General de Mexicali. Allí, los médicos detectaron un coágulo cerebral que requirió una intervención quirúrgica inmediata.
Intervención médica y estado crítico
Tras la operación, el equipo sanitario informó que la cirugía fue exitosa, sin embargo, Torres permaneció bajo coma inducido y bajo vigilancia constante. Durante los días siguientes, la Liga de Boxeo Amateur de Mexicali organizó una función benéfica para apoyar los gastos médicos de la familia. A pesar de los esfuerzos, la condición del joven se mantuvo delicada y, casi una semana después de su ingreso, la familia confirmó su fallecimiento.
Dolor y despedida de la familia
Los mensajes que surgieron en Facebook revelaron la magnitud del vacío que dejó. Su hermana, identificada como Olga TG, escribió con la garganta ahogada: “No tengo palabras para expresar el dolor que tengo. Siento que una parte de mí se fue contigo”. En otro mensaje, recordó los planes académicos que compartían y la constante compañía de su hermano en sus estudios, describiéndolo como “mi hogar, mi apoyo y una parte de mí”. Los hermanos de Arturo, por su parte, lo llamaron “mi comandante”, “mi jefe” y “mi Lobito”, expresando que nunca habían sentido un dolor semejante y que su ausencia dejaba un “gran pedazo” de su alma.
Legado y recuerdo en la comunidad boxística
A lo largo de su carrera, Torres acumuló 15 victorias, 6 derrotas y 3 empates, consolidándose como una figura reconocida a nivel local. Tras su muerte, compañeros, entrenadores y aficionados inundaron las redes con condolencias, subrayando que su legado trasciende los resultados en el ring; era un hermano, amigo y apoyo constante. La comunidad boxística de Mexicali, a través de eventos y publicaciones, ha prometido mantener viva su memoria, recordando su energía y la “sonrisa hermosa y esos ojos color miel” que tanto apreciaba su hermana.



