La industria automotriz de México se encuentra en una encrucijada: para seguir siendo competitiva en Norteamérica necesita reducir los aranceles que grava sus exportaciones a Estados Unidos y, al mismo tiempo, desarrollar una base nacional de semiconductores de última generación. La cuarta ronda de negociaciones del T-MEC se presenta como la oportunidad clave para lograr ambos objetivos.

Negociación del T-MEC: de un 25 % a un posible 4-5 %

Según el presidente de la Asociación Mexicana de la Industria Automotriz (AMIA), Rogelio Garza Garza los vehículos fabricados en México pagan hoy una tarifa base del 25 % para entrar al mercado estadounidense, mientras que Japón y la Unión Europea disfrutan de un 15 %. La propuesta que se baraja en la próxima ronda consiste en fijar el arancel mexicano también en 15 % y aplicar el descuento por Valor de Contenido Regional (VCR). De concretarse, la carga impositiva efectiva para los exportadores podría bajar a entre 4 y 5 %, lo que representaría una ventaja competitiva significativa.

Transformación tecnológica: la carrera por los chips automotrices

El auge de la inteligencia artificial y la electrónica distribuida en los automóviles está impulsando una demanda sin precedentes de microchips. Mario Almela, gerente de Ventas Regionales y Aplicaciones Automotrices de Texas Instruments, estima que para 2030 la necesidad de chips automotrices crecerá un 259 % respecto a la actualidad. Sin embargo, México no pretende competir directamente en la fabricación de nodos avanzados; su estrategia se centra en fortalecer segmentos de maduración rápida como el diseño, el ensamblaje, la prueba y el empaquetado (OSAT).

Actualmente, los semiconductores que se producen en el país, aunque de tecnología menos puntera, pueden ser incorporados en los vehículos, que integran alrededor de 2 400 elementos electrónicos cada uno. El principal obstáculo son las limitaciones de infraestructura: la industria demanda gran cantidad de energía eléctrica, agua, gases y productos químicos especializados. Por ello, Almela insiste en una política que armonice los esfuerzos del gobierno, la iniciativa privada y el ámbito académico, evitando que cada parte actúe de forma aislada.

Impulso internacional y programas de apoyo: SEMICON West y Circuito 14

En paralelo a las negociaciones, México busca posicionarse como un hub atractivo para la inversión en semiconductores. La Secretaría de Economía, encabezada por Marcelo Ebrard Casaubon, participó en el evento SEMICON West 2026 en San Francisco, reuniendo a representantes de nueve estados (CDMX, Baja California, Nuevo León, Coahuila, Jalisco, Estado de México, Yucatán, Sonora y Querétaro) y a la CANIETI. El pabellón mexicano sirvió de punto de encuentro entre empresas, universidades y autoridades de EE. UU., Canadá, Corea del Sur, Taiwán, Singapur, Irlanda y Alemania, con el objetivo de atraer capital de alto valor agregado y conectar a la industria nacional con las cadenas globales de suministro.

Otro eje de desarrollo es el programa Circuito 14 lanzado por la Secretaría de Desarrollo Económico. De 61 propuestas recibidas, 17 proyectos fueron seleccionados para recibir hasta 70 horas de formación especializada, mentorías y acceso a licencias de software. Estos proyectos abarcan desde el diseño de circuitos integrados hasta software de inteligencia artificial, encapsulado y pruebas de microchips. La iniciativa culminará con un Demo Day frente a fondos de capital de riesgo y actores internacionales, con el apoyo del fondo Carabela.

El panorama global muestra que el mercado de semiconductores aumentará de cerca de 900 mil millones de dólares a 1,7 billones en el próximo año, impulsado por centros de datos, IA y, por supuesto, la automoción. Ante este contexto, los representantes de la AMIA reiteran la necesidad de un T-MEC fuerte que ofrezca estabilidad y estímulos a la inversión privada regional. De lo contrario, la construcción de una cadena de suministro autosuficiente podría requerir entre 15 y 20 años, manteniendo al país detrás de China y sus competidores tradicionales.